Cómo ganarse a los votantes por la cara

Lars Christian Casares Berg
Christian Casares PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Medio millar de banderolas con las caras de Lores, Casal y Pedrosa inundan la ciudad. Así se decide la distribución de una propaganda que, si se desplegase, equivaldría a seis veces la longitud de Pasarón.

13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Si se extendiesen en el suelo sólo las banderolas que los tres partidos con representación en el Concello han colgado en las farolas de la ciudad se podría cubrir una distancia equivalente a seis veces la longitud de Pasarón. La modernización de las campañas electorales ha hecho que la pegada de carteles con cubo, cola y escoba cotice a la baja. Hace años que los partidos políticos han optado por la aséptica colocación de banderolas con las caras de sus candidatos en las farolas de las ciudades. El ingenio garantiza una correcta iluminación de las faces de los aspirantes incluso en las horas del día en que todos los gatos son pardos. ¿Pero, cuántas veces se puede llegar a cruzar un pontevedrés con el futuro alcalde o alcaldesa? Pues depende. Los nacionalistas han multiplicado la cara de Miguel Fernández Lores por doscientos para garantizar su presencia en las quince vías autorizadas para la colocación de propaganda electoral. Teresa Casal promete «outra forma de gobernar» desde ciento cincuenta atalayas, y los populares han fijado la cara de Teresa Pedrosa a cien farolas con carteles que han pagado a 20 euros la unidad. A los nacionalistas, pese a haber hecho la compra al por mayor y contratado las banderolas para toda Galicia dentro del mismo paquete, les ha salido peor la jugada. Doscientas banderolas, a siete mil euros, hacen un total de 35 por cada vez que Lores promete gobernar con «a forza da xente». Se desconoce si la contratación masiva que hizo el PSOE resultó igual de infructuosa. El material de promoción de campaña se adquirió, dicen los socialistas, en una operación gestionada a nivel federal, de la que no hay cifras extrapolables a nivel local. Una farola, un cartel Un candidato por farola y cuatrocientos cincuenta carteles que pugnan por hacerse un sitio en los lugares más relevantes. ¿Quién pone orden? La Junta Electoral hace un cálculo que garantiza un reparto equitativo de los espacios disponibles. El Concello dice qué calles se incluyen, y sobre el terreno, la Junta Electoral otorga espacios atendiendo a la representación que obtuvieron las formaciones en los anteriores comicios. Los 15.505 votos obtenidos por el Partido Popular en 1999 le garantizan un 39,21% de las 478 farolas disponibles; 14.887 sufragios nacionalistas dan derecho a un 37,66% de los espacios públicos; mientras que 7.028 papeletas socialistas aupan a la candidata a lo alto de unas noventa farolas. ¿Qué hace entonces el PSOE con las sesenta banderolas que le sobran? Al margen de las pullas que se dedican los protagonistas de la contienda electoral en debates radiofónicos y mítines varios, ente los fontaneros de la campaña reina un fair play exquisito. Un amistoso intercambio de espacios entre las fuerzas políticas garantiza que cada partido disponga de los espacios que necesita para hacer llegar su mensaje a unos votantes condenados a tropezar durante quince días con la cara de los candidatos a la vuelta de cada esquina.