Las obras de rehabilitación del casco antiguo propiciaron en los últimos años numerosas excavaciones para documentar la fotrtificación derribada en el XIX
03 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los veinte metros de cimentación de la muralla medieval de la ciudad que quedarán al descubierto en la calle Sierra, forman parte de un tramo mayor de ochenta metros de largo localizado en la excavación arqueológica que propició las obras del Mercado en junio del 2000. Estos restos pertenecen al último perímetro amurallado de la ciudad, que abarcaba el casco histórico tal como lo conocemos actualmente. El primitivo se ceñía al entorno de la parroquia de Santa María y sufrió sucesivas ampliaciones hasta mediados del siglo XV. La muralla definitiva se derribó en el XIX y su trazado se recoge en un plano conservado en el Archivo de Simancas. Desde hace cinco años los proyectos de rehabilitación en el casco antiguo han permitido a los arqueólogos seguir la pista de los cimientos de la fortificación medieval. Los primeros tramos se descubrieron en Michelena al pie de las casas. Y más tarde, aparecieron nuevos vestigios en el entorno de la plaza de la Peregrina y del convento de San Francisco. Uno de los hallazgos más relevantes y celebrados fue el de una parte de la cimentación de la puerta de Trabancas, entrada sur a la ciudad vieja, por donde pasa el Camino Portugués. La muralla medieval se pudo observar por primera vez por ambas caras en la calle Sierra, donde se destapó el tramo más largo localizado hasta ahora. Y unos meses después, volvió a aparecer al final de esta rúa en el solar del Antiguo Hogar, con motivo del estudio arqueólogico encargado por la Diputación antes de abordar la segunda gran ampliación del Museo Provincial prevista en este enclave. Por esta misma zona, en la confluencia de la calle Sarmiento con Padre Amoedo, los arqueólogos descartaron supuestos vestigios de la Puerta de Santa Clara, que más bien relacionaron con el antiguo convento jesuita. En la parte opuesta de la ciudad vieja, en la plaza de España y Arzobispo Malvar, también se localizaron indicios de la cerca medieval con su foso exterior. Y se cree que el edificio del Concello se asienta sobre la línea de la muralla. Todos los restos hallados hasta ahora corresponden al último perímetro amurallado, pero los arqueólogos han buscado también con menos éxito los trazados de las cercas que antecedieron a la definitivamente fijada en los años centrales del siglo XV. Otros hallazgos recientes en el entorno del casco histórico, propiciados por las obras de reforma urbana, fueron los restos de la antigua iglesia conventual y cementerio de Santo Domingo (siglos XIV y XV), que aparecieron junto a las ruinas del paseo de Montero Ríos. Y en la plaza de Curros Enríquez, se localizaron los restos del antiguo Hospital de San Juan de Dios, fundado a mediados del siglo XV y derribado en 1896.