PLAZA PÚBLICA
31 mar 2003 . Actualizado a las 07:00 h.BASTANTES peligros tiene ya la vida como para que una especie de horroroso yoyó -con el que el importador de turno estará dándole sin parar a su caja registradora- ponga en peligro la salud de un bebé. Inundar el mercado, generalmente a través de tiendas multiprecio, con un artículo barato que pegue es el negocio del siglo. ¿Quién le niega a su pequeño una moneda para calmar sus ansias consumistas? Pocos. Pero comprar juguetes no es un juego. La frase se la sacó del tintero el Instituto Catalán de Consumo, o al menos pagó por ella, para recomendar que todos aquellos artilugios lúdicos para niños que se compren deben tener en lugar visible el anagrama de la Unión Europea y el etiquetaje en castellano y catalán o, en lo que aquí concierne, en gallego. La responsabilidad, como padres, es suya. La de la Administración es ejercer un control eficaz sobre los artículos infantiles en venta. Son las únicas vías para evitar lamentos.