Erase una vez... un cumpleaños

La Voz

PONTEVEDRA

Una marea de cuentos inaugurada por Sergio Pazos tomó ayer Sanxenxo en el mismo día en que el colegio de Campolongo celebró tres décadas formand0 ciudadanos

29 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Había una vez un actor gallego que saltó a la fama por ser un reportero gamberro en un programa de sátira política que desapareció misteriosamente de antena. El reportero, sin embargo, también era actor, y continuó dejándose ver por series de ficción de la televisión, hasta que la concejala de Cultura de un municipio turístico de las Rías Baixas decidió invitarlo a leer el pregón de apertura de un evento en el que el cuento iba a ser el protagonista. El municipio, que se llamaba Sanxenxo, organizó primero una feria del libro en un pazo con un nombre muy literario: Emilia Pardo Bazán, donde todos los vecinos pudieron conocer las novedades literarias. Pero la jornada, que fue bautizada como Unha marea de contos, tenía sorpresa. Y el reportero, que se llamaba Sergio Pazos, inició una maraton de lectura de cuentos que se prolongó hasta la madrugada, con intervención incluida del alcalde, Telmo Martín. Se leyeron muchas historias, y los que las contaron, y los que las escucharon, y los que organizaron la fiesta cultural de ayer fueron felices y comieron perdices. También es de cuento lo del colegio de Campolongo, que ayer reunió a alumnos y ex alumnos en la celebración de su treinta cumpleaños. La fiesta tuvo hasta gincana, con harina sobre niños y profesores, que por cierto vienen recordando que en sus tres décadas de vida, el centro aún no ha sido reformado en ninguna ocasión. Para el director del colegio, José Carlos Otero, ya es hora de ir reclamándolas. Entre otras cosas, demandan una pasarela cubierta que comunique los tres edificios que conforman el complejo educativo. Ya que ayer fue una jornada dedicada a los relatos cortos, ahí val el cuento más breve del mundo, escrito por Augusto Monterroso: Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado