El juego de Bichita

La Voz

PONTEVEDRA

Peluches torturados, muñecos manipulados o colonias con fragancias escatológicas conforman la exposición de la artista Patricia Iglesias en Caja Madrid

22 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?e preguntarán quién es Bichita. Veamos. Su verdadero nombre es Patricia Iglesias. Nació en Castellón de la Plana en 1975 y se licenció en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Ha participado en varias exposiciones colectivas y ahora afronta su primera individual en la ciudad del Lérez, en Caja Madrid. «Bichita es mi nombre artístico, viene de bicho, bicho pequeño, bichito y como soy chica, pues bichita», comenta. Como ella dice, lo de bicho funciona bien con la temática de su muestra: maldad y humor, en definitiva, sarcasmo. Lo cierto es que si Chucky se reencarnara, seguro que estaría presente como uno de los objetos de esta exposición, donde bajo la apariencia de juegos infantiles se esconde una tremenda crítica a todo y a todos. Aunque eso sí, sin olvidar el humor. «La ideología general es que este arte tiene intención de divertir al espectador -explica la joven-. Me gusta hacer hincapié en la búsqueda de un espectador activo: que le guste o no le guste la muestra, pero que se divierta». ? promise never make art again o prometo no hacer arte nunca más. Este es el título que engloba esta original exposición. «Es algo así como una pataleta -sonríe-. Hago esto pero prometo no volver a hacerlo. Funciona bien con la muestra, porque no me lo creo ni yo misma». Y es que las cosas no son lo que parecen. A primera vista, uno ve una graciosa muñeca, pero si se acerca, comprueba que está anunciando un tinte para el vello púbico. Otra propone dos colonias, la natural y eau de mérde, con una mosca de regalo. Un cerdito da vueltas y nos dice que esta muestra es de Bichita. Otra figura es torturada a calambres en una silla eléctrica, un robot sirve pinchitos y pinceles a la artista y, en medio, una gran cagada o megachorongo, que debe lavarse en seco porque es muy sensible. «No hay que darle de comer -dice una nota explicativa- la cagada crecería. Un año de garantía; si huele mal no se preocupe, forma parte del peluche». Pero hay más. Un caballito que sufre porque su cresta está atrapada en la máquina de coser. O dos paneles de pintura escatológica que nos muestran, por un lado, puntos negros y espinillas, y por otro, más heces, bajo la apariencia de dibujo de diseño. «Todo lo que hay -añade la artista-, aunque sea escatológico, es de visión para todos los públicos. No es desagradable, sino todo lo contrario. Utilizo eso como estrategia. Que de buenas a primeras el espectador se sienta cercano. Que lo puedan disfrutar desde niños hasta adultos, aunque luego si te involucras es un poco más fuerte». ?ichita juega con todo lo que crea. Por eso le gustan los juguetes. Su lema es «haz lo que puedas con lo que tengas». Así que no duda en usar muñecos regalados, comprarlos en tiendas de segunda mano o reciclarlos de un contenedor. «Siempre he trabajado con muñecos y con el icono infantil -matiza Patricia Iglesias-. Lo relaciono mucho con el juego. Soy evidente, pero no tan evidente. Me sirven estas imágenes dulces y atractivas que, cuando te acercas y las miras, ves que lo que ocurre es completamente diferente». ?ice el crítico Juan José Fuentes Alegría en el catálogo de esta muestra que ésta tiene mucho de autocrítica sobre la figura del artista. Bichita está de acuerdo. «Es una crítica directa a cosas con las que no estoy de acuerdo -explica la joven-. Muchas veces la risa se utiliza para poner en duda a la otra persona, el otro objeto o circunstancia, con la intención de quitarlo de ese pedestal. Por eso digo que me río de, y no con, muchas piezas que veo».