Chapapote sin «Prestige»

A. Castroverde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

La Diputación afronta el 25-M con una campaña de arreglo de caminos que incluye 20.000 horas de trabajo y 60.000 toneladas de materiales

11 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace ya algunos lustros que los médicos descubrieron que había un colesterol bueno y otro malo. Desde el pasado mes de noviembre, los políticos han llegado a la misma conclusión con el chapapote: de una parte, está el malo, el del Prestige; de otra parte, el bueno, el que da prestigio y votos. Así que, aún sin cerrar la llegada del chapote Prestige, los dirigentes políticos se han puesto a trabajar en el chapapote prestigio. Algunos ayuntamientos comienzan a anunciar planes de asfaltado en el rural y la Diputación se dispone a desplegar a toda prisa su tradicional ofensiva asfáltica de invierno.Las cifras de esta operación no dejan lugar a dudas sobre su envergadura: 20.000 horas de trabajo y 60.000 toneladas métricas de materiales serán movilizados en los próximos meses, a poder ser antes de la cita con las urnas.Y es que, en el poemario político, se hace camino al asfaltar -lo de andar queda para el Año Santo- y el votante, al volver la vista atrás, debe contemplar cualquier cosa menos un bache.Para conseguirlo, la Diputación movilizará un pequeño ejército de palas, retropalas, motoniveladoras, rodillos vibradores, camiones, cisternas y cortamalezas. Hay 2,4 millones de euros (400 millones de pesetas de los de antes) listos para pagarlos y para que no les falte material con el que trabajar hasta el próximo mes de mayo.Así, para hacer camino se emplearán 2.900 toneladas de emulsiones asfálticas, 4.000 de árido en betún caliente, casi 50.000 de áridos (gravas y gravillas) de los más diversos tamaños y 5.000 toneladas de zahorra (tierra mineral que sirve de capa de rodadura en las pistas rurales). El factor humano El equipo de gobierno que preside Manuel Abeledo se ha dado la máxima prisa en esta operación. Aprobó los trámites previos a finales del 2002 para poder convocar el concurso y adjudicarlo en el primer mes del año. Pero la ofensiva asfáltica del PP no contaba con el factor humano y, a última hora, un error mecanográfico le obligará a esperar unos días para contratar 900 toneladas de emulsión. El problema es que se puso emulsión ECR-1 cuando, en realidad, se quería contratar ECM-1. Ahora, hay que repetir el concurso, eso sí, por trámite de urgencia para no desperdiciar ni un minuto. La operación alcanza en teoría a todos los ayuntamientos de la provincia, si bien al final nunca llueve a gusto de todos. Así, la Diputación querría arreglar caminos en Pontevedra, pero el gobierno de Fernández Lores no le deja hacerlo sin proyecto previo. Sin embargo, en Poio, también gobernado por el BNG, el chapote provincial siempre fue bienvenido.Redondela, por su parte, se ha quejado de que las máquinas de la Diputación no van mucho por allí. El PP se defiende asegurando que la maquinaria va a todos los concellos y que, a la hora de elegir los caminos a asfaltar, envía a funcionarios para hacer una selección previa.Lo cierto es que el poder de la Diputación se ha identificado tradicionalmente con el chapapote bueno, hasta el punto de que, en la provincia, el reparto de la pala y del asfalto rompió un partido -la UCD- que iba a durar 107 años. No debe extrañar pues una polémica que es tan vieja como la democracia local.