El chapapote juega al ratón y al gato

Lars Christian Casares Berg
Christian Casares PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

06 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ue una tregua trampa. Cuando el anuncio de la Consellería de Pesca de que se volverían a abrir las Rías Baixas al marisqueo parecía indicar que los días de lucha contra el fuel en alta mar iban a pasar a la historia, la inseguridad ha vuelto a los puertos de Portonovo y Bueu. Los anuncios de que nuevas manchas situadas al oeste de Ons se acercan a la ría han obligado a reactivar la misma alerta que fue capaz de movilizar a más de dos centenares de barcos el pasado 4 de diciembre para frenar en la boca de la ría la marea negra del Prestige. Entonces, el enemigo era palpable. Por contra, los barcos se enfrentan ahora a un adversario invisible. Los barcos que salieron ayer desde Portonovo y Bueu para localizar las manchas de fuel no hallaron más que la frustración de no poder atacar a un chapapote que está jugando al ratón y al gato con una flota cansada de navegar entre fuel.Ayer el hidrocarburo asomó la nariz en las cercanías de Cíes. Pero los marineros de la ría de Pontevedra se resisten a creer que los regueros de galletas y grasa aparecidos en el archipiélago vecino son las manchas de las que alertó el pasado miércoles Capitanía Marítima. El juego amenaza con eternizarse. El macabro pronóstico volvió a repetirse ayer. El gobierno informó en un comunicado oficial de la presencia de núcleos oleosos a unas veinte millas al oeste de Ons. Serán los mismos marineros que de ser por la Consellería de Pesca estarían ya faenando en unas aguas amenazadas quienes tengan que luchar hoy contra ellas. La flota de la ría se enfrenta de nuevo a la tarea de localizar la basura del Prestige sin saber exactamente que fue del chapapote que el miércoles estaba sólo a cuatro millas de las islas Ons.