?na carpa de medianas dimensiones con el suelo enmaquetado, micrófonos y una grúa aguardaron ayer inútilmente en Pardavila la visita del ex conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña, o de algún representante de la Administración autonómica, para la inauguración de la obra de la circunvalación de Marín. A las diez y media en punto se habían concentrado en el lugar los representantes de media docena de asociaciones y colectivos de O Campo, Seixo y San Tomé, con la intención de poder hablar con el conselleiro dimitido -algunos para exponerle sus quejas y otros para simplemente mostrarle su apoyo con su asistencia-.Los minutos fueron corriendo y nadie acertaba a saber si iba a ocurrir algo o no. A más de uno le daba la impresión de que estaba perdiendo el tiempo. «O Cuíña non vai vir porque xa non é conselleiro. Outra vez un día perdido», se lamentaba uno de los asistentes.Y es que la de ayer no fue la primera vez que la Xunta convocaba a los vecinos del medio rural marinense para lo mismo. El pasado 2 de diciembre, las palas habían comenzado a remover tierra para abrir una pista y explanar un pequeño terreno. Era el aparente inicio de la tan prometida carretera. Sin embargo, la expectativa quedó defraudada. Primer aplazamiento Cuíña iba a visitar Marín el 5 de diciembre, pero la llegada del fuel a la boca de la ría de Pontevedra hizo que el entonces conselleiro optase por la prudencia política. «Daquela non era o momento oportuno», sentenció otro vecino. La anulación de esa visita supuso también la paralización de las palas, ante la sorpresa de los vecinos de Pardavila. Ayer, mientras no llegaba la confirmación oficial de la suspensión del acto, todos hablaron sobre la dimisión del conselleiro. Algunos lo exculpaban de las acusaciones. Otros no se pronunciaban sobre este delicado punto. Pero entre los que sí lo hicieron, Cuíña contaba con ardientes defensores. Uno, con el asentimiento de varios más, apuntó que Cuíña «fixo o que tódolos políticos tiñan que facer cando se lles acusa de algo sucio, dimitir. Despois os xuíces xa aclararán as cousas». Este vecino no tenía dudas sobre lo que había pasado y creía que todo había sido un montaje de sus enemigos.Mientras, el reloj seguía su ritmo imparable y continuaba sin saberse nada de Santiago. Una llamada telefónica a la diputada autonómica del PP María Ramallo resolvió la incógnita. La visita se suspendió sin fecha hasta su reanudación por el sustituto de Xosé Cuíña. En el Concello tampoco tenían intención de acudir a Pardavila. A la media hora, los operarios comenzaron a desmontar la carpa, retirar la grúa y quitar los carteles. El único tramo abierto de circunvalación -unos cien metros escasos- se quedó solo otra vez a la espera de un día más afortunado. Sin sorpresas en Bueu El programa previsto por el ex conselleiro incluía su visita también a Bueu. Pero allí, el gobierno local se encargó de desconvocar cualquier concentración vecinal. Las obras del centro social continuaron con normalidad en el puerto. Asimismo, en la recta de O Peón, en Beluso, la jornada transcurrió sin sobresaltos. Estaba previsto inaugurar unas obras de aceras y dotación de servicios, cuyo replanteo tuvo lugar la semana pasada. El edil de Obras, Francisco Graña, señaló que sin Cuíña no habría acto, porque ya habían estado allí el alcalde y él hacía pocos días. En Beluso también se desmontaron otra carpa, carteles y micros.