La investigación estudia la vinculación de los últimos casos con la quema de contenedores
14 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«Buenas tardes, vengo a revisar los contadores de consumo eléctrico». Una frase similar a ésta fue la que empleó el pasado lunes por la tarde el joven que prendió fuego con pastillas de combustible a un portal de un edificio de la calle de Prudencio Landín. En anteriores ocasiones, el pirómano se hizo pasar por empleado de Correos o repartidor de publicidad. Todo ello con el fin de que alguien, al otro lado del telefonillo, le franquease la puerta del inmueble objetivo de sus incendiarias ansias. El lunes el gamberro llegó demasiado lejos. Dos agentes tuvieron que acudir a un hospital con síntomas de intoxicación leve. El problema con el que se están encontrando los funcionarios encargados de este caso es la falta de datos concretos en relación con la identidad del incendiario. En principio, no hay testigos y las pruebas son escasas, si es que no están calcinadas. A esto se añade el hecho de que las pastillas de combustible están al alcance de cualquiera. No obstante, la investigación apunta la posibilidad de que el pirómano esté vinculado con la quema de contenedores y coches que vivió Pontevedra meses atrás. En aquella ocasión, fueron identificadas varias personas, entre ellas un grupo de menores.