La dulce vejez

María Conde PORTAS

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

El complejo que pretende acometer el Concello respetará la estructura exterior de la antigua fábrica e incluso su espectacular chimenea, una de las más altas de España

09 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El alcalde de Portas, Roberto Vázquez, recuerda una leyenda popular que dice que la azucarera de Portas no llegó a funcionar por un «boicot» vecinal. A los habitantes de este concello se les proporcionaba semillas de remolacha, pero al parecer, éstos, después de abonar la tierra, las quemaban y en su lugar plantaban maíz. Sin embargo, uno de los propietarios que acaban de vender el edificio y los terrenos que se asientan junto a él al Concello para la construcción de una residencia de ancianos, cree que era prácticamente imposible que un cultivo tan difícil pudiese prosperar en una zona «de suelos ácidos y estructuras de producción tan poco eficientes». También está la tesis de las luchas intestinas de políticos locales entre las causas del rápido fracaso de esta fábrica, que fue construida entre 1899 y 1903 y que dejó de funcionar poco después. En 1911 se desmontó la maquinaria para trasladarla a otra fábrica en Venta de Baños y hace 70 años se extrajeron, con explosivos, los anclajes que habían servido para sujetar las máquinas. Puede que en un futuro muy próximo la azucarera recupere su antiguo esplendor, aunque para ello haya tenido que transcurrir un siglo. La idea de crear una residencia para la tercera edad, en la que también se ubicará el taller ocupacional para discapacitados de Portas, será, según el regidor local, un revulsivo para impulsar el desarrollo de este municipio. De momento, ya está en marcha la construcción de una casa de turismo rural frente a la fábrica y proyectos para levantar dos hoteles. A ello hay que unir la pretensión del Concello de crear un paseo peatonal en este lugar, que discurriría hasta la entrada de Caldas y que cofinanciaría la Diputación. En la actualidad, el gobierno local expone el avance del Plan Xeral de Ordenación y uno de los objetivos es potenciar esta zona próxima a la estación de Portas como núcleo urbano, según Vázquez. La comisión de gobierno aprobó ayer las bases del concurso para el inicio de las obras de rehabilitación de la azucarera, una primera fase en la que se invertirán 1,2 millones de euros de los 4,8 en que está presupuestada toda la obra. Y una de las premisas que deberá cumplir la empresa que se encargue de los trabajos es respetar toda la estructura exterior del inmueble, así como su chimenea, «que llegó a ser la más alta de Galicia y segunda de España». Lo que todavía está por decidir es la futura forma de gestión del complejo. «Primero hay que escuchar», dice el alcalde.