El arte de la porcelana

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

R.L.

Lladró mostró en Pontevedra las clásicas y nuevas creaciones que han hecho de la firma valenciana un referente mundial

22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Esculturas positivas «Queremos que nuestras obras posean elegancia, que sean expresivas, que rezumen vida, que tengan sentimientos. Queremos que reflejen el lado bueno de la existencia, los valores positivos del ser humano, todo aquello que dignifica la vida». Leyendo estas palabras conocerán un poco más la filosofía de los hermanos Lladró, Juan, José y Vicente, cuya firma de porcelana ha sentado cátedra en todo el mundo. Dicen que lo que más le gusta a los amantes de la escultura de Lladró es «el mensaje humano, el calor y la sensibilidad» de estas creaciones. Ayer, los pontevedreses tuvieron la oportunidad de saber algo más sobre la filosofía de esta escuela en la exposición que acogió el establecimiento Mardy, uno de los puntos de venta de la firma. Paso a paso Les sorprendería la cantidad de trabajo y tiempo que precisa la elaboración de una escultura de este tipo. Para empezar, una vez que se acepta el diseño de un escultor, los técnicos de la firma diseccionan la pieza en fragmentos, para hacer los correspondientes moldes. En ocasiones, se realizan hasta 200 fragmentitos -sólo un dedo pulgar puede ser uno de ellos-. «Y luego viene la gran aventura -comenta Marta Genís, responsable de atención al cliente de Lladró-. Se van haciendo moldes nuevos y se vierte la porcelana líquida. Se unen mientras está húmeda la porcelana y se dejan secar 24 horas». Otra de las señas de identidad son los pétalos de las flores que adornan las figuras, que también se hacen a mano, como demostró ayer María José Solera. ¿El resultado? Figuras increíblemente similares, pero nunca iguales. Es lo que las hace únicas.