Dos funcionarios nacionales resultaron heridos al repeler a un grupo de seguidores granates Tres o cuatro pontevedreses, la cantidad exacta aún no está clara han denunciado personalmente al comisario de la Policía Nacional de la provincia por la carga policial que se produjo el pasado domingo al concluir el partido entre el Pontevedra CF y el Real Madrid B, según trascendió ayer.
01 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Al parecer, los denunciantes argumentan que Enrique Mora Morandeira hizo un uso desproporcionado de la fuerza, cuando ordenó repeler a los aficionados que se habían concentrado en las proximidades de los autobuses de la expedición merengue. A raíz de estos incidentes, dos agentes nacionales sufrieron diversas contusiones y heridas. Otros tantos jóvenes fueron atendidos de lesiones en la cabeza, espalda y brazos. Por su parte, la Subdelegación del Gobierno señaló que los agentes actuaron correctamente. En este sentido, indicaron que «eran una docena de policías frente a cerca de doscientos hinchas». Compañeros de los agentes que intervinieron en el operativo de seguridad que se montó en el estadio de Pasarón se preguntaban qué habría ocurrido con los jugadores del Real Madrid B si los policías no llegan a intervenir. En similares términos se expresaron desde el Sindicato Unificado de Pontevedra (SUP), para cuyos responsables «de un simple incidente, todo el mundo quiere sacar tajada y para ello no tienen ni el más mínimo escrúpulo en cargar todas las tintas contra la actuación policial». En este sentido, criticaron que «se obvie olímpicamente el comportamiento de unos jóvenes, que utilizan petardos de construcción casera, bengalas, cubren su rostro, tienen una web cuyo contenido no tiene desperdicio, insultan a los miembros de la policía, se suben a las vallas...». Además de los objetos anteriormente citados, agentes que participaron en la carga reseñaron que algunos seguidores granates llegaron a arrojar latas de cerveza contra ellos y contra los autobuses merengues. Alertan sobre el hecho de que de una forma «ingenua y cándida fueron tratados en sus principios otros grupos semejantes y que luego desembocaron en los conocidos grupos ultra, afines a los clubes de fútbol y que generan tanta violencia». Tras incidir en que «en un Estado de Derecho es la autoridad judicial quien tiene la última palabra», el SUP no entiende la actitud del diputado nacionalista Guillerme Vázquez, «quien eleva el incidente a asunto de Estado».