Lo suyo eran los viajes económicos a todo tren. Sitios caros, buen ambiente, pero cuentas pendientes. Juan Luis, y José Luis aparecían por el recibidor de los hoteles de Sanxenxo como dos más entre los miles que hacen sus reservas en los meses de julio, agosto y septiembre. Ni su aspecto ni su actitud, amable y correcta, despertaban las sospechas del personal de los establecimientos hosteleros. El susto sobrevenía cuando se debía hacer efectivo el pago de la abultada factura que los clientes habían acumulado durante su estancia. Juan Luis y José Luis habían desaparecido. El modus operandi era siempre el mismo: realizar reservas por varios días y abondonar el hotel 24 horas antes, no sin haber cargado previamente a la cuenta de la habitación todas las consumiciones que les pedía su cuerpo. Así, la pareja de cuarentones fueron probando las camas de los mejores hoteles de Sanxenxo, encadenando una reserva con la siguiente. Pero la voz se corrió entre el sector y los estafadores saltaron el pasado lunes de la confortable cama recién hecha de un conocido hotel de Sanxenxo al duro catre del cuartel de la Guardia Civil. Ahora el Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo busca entre sus asociados posibles víctimas de la estafa para facilitar el trabajo de la investigación y conocer el alcance del pillaje. Al final, las vacaciones les saldrán más caras de lo que planeaban.