El histórico inmueble fue residencia de la escritora sueca Cristina Lilliestierna La negativa del PP en el Parlamento autonómico cerró la vía para concretar la adquisición
13 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A El alcalde de Marín, Antonio Santiago, manifestó ayer que el Concello ha tenido que renunciar a la adquisición del pazo de Cadro, sito en la parroquia de San Tomé de Piñeiro, por la elevada cifra que supone su compra y la falta de liquidez económica de las arcas municipales. El regidor socialista lamentó la negativa de los diputados del PP en el Parlamento autonómico que el pasado jueves rechazaron pedir a la Xunta que habilitase una partida que, al menos, facilitase al Concello enfrentarse a las otras posibles ofertas de compra en igualdad de condiciones. Antonio Santiago aseguró que «el Ayuntamiento no tiene capacidad económica para hacer frente a la operación en solitario» y añadió que en Marín «hay otras necesidades más perentorias a las que tenemos que destinar nuestros recursos». Fuentes del gobierno local manifestaron que existía un gran malestar en el Concello con las razones aducidas por el portavoz del PP en la comisión parlamentaria, Manuel Ruíz Rivas. Según los socialistas, éste alegó que como el pazo de Cadro no se encontraba en un estado ruinoso «non se consideraba necesaria unha intervención inmediata da Administración autonómica». Ayer un edil socialista llegó a ironizar sobre si sería preciso esperar a que Cadro se cayese en ruinas para que la Xunta estuviese dispuesta a comprarlo. Cadro se encuentra a la venta desde la muerte de su última inquilina, la sueca Cristina Lilliestierna. La escritora dispuso que si sus herederos se desprendían del pazo y su finca, ambos elementos se vendiesen como una unidad.