La suma de los kilómetros de TCA suponen sólo el 4% de los 24.000 kilómetros que componen la red de interés general del Estado a cargo de Fomento. Pero, aunque el escenario sea corto, los problemas que plantean son importantes: los TCA son en España el escenario de 3.433 accidentes con víctimas (un 17%) y de siniestros con 251 víctimas mortales (un 13%). Los 500 tramos identificados en el periodo 94-98 arrojaron 200 nuevos tramos de concentración de accidentes sobre los 300 observados entre 1993 y 1997. Un 40% de estos 500 tramos están situados en vías de gran capacidad (autovías en muchos casos), mientras que el 60% restante se encuentran en carreteras convencionales. La actuación en Pontevedra es similar a la del resto del Estado, es decir, con tramos ya tratados, otros que se suprimen con nuevas infraestructuras y una tercera clase que requiere actuaciones específicas. De los 500 TCA existentes en España, 89 fueron tratados entre 1999 y 2000, mientras que 118 serán barridos por la construcción de autovías y de variantes de población. Otros planes de la Dirección General de Carreteras permiten abordar otros 293 TCA, mediante el programa de seguridad vial. Gestión directa Uno de los instrumentos empleados por Fomento para atajar el problema son los créditos de bajo coste que se envían a las unidades provinciales y los fondos para conservación. Así, de los 293 TCA a mejorar, 151 ya recibieron tratamiento, 92 mediante acciones de conservación y 59 por gestión directa. El objetivo final de todas estas actuaciones es hacer caer en un 13% las estadísticas de siniestralidad, unas cifras que están entre las más altas de Europa y que causan una creciente alarma en la sociedad. Otra eficaz herramienta para disminuir la siniestralidad es la homogeneización de la red. Los conductores se quejan con frecuencia de que en una misma red pasan de carreteras aceptables a caminos de cabras con excesiva facilidad o que, en vías de gran capacidad, tramos perfectamente acondicionados terminan en peligrosas curvas de pequeños radios o en grandes e inesperadas pendientes. Este mal aparece con frecuencias en autovías antiguas, como la que une O Porriño con Vigo, pendiente de reforma.