Los uruguayos y brasileños ocupan el segundo y tercer lugar en la lista Servicios Sociales señala que la mayoría de los casos son pensionistas o jóvenes con niños
02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A Las estadísticas oficiales del Concello de Marín señalan que cerca de 81 gallegos residentes en Sudamérica han establecido su residencia habitual en algún punto del municipio en los últimos doce meses. La tendencia, lejos de aminorar, está acelerándose desde hace ocho meses. Las expectativas son que en los próximos la villa seguirá recibiendo un flujo continuo de familias con lazos en Marín, pero asentadas desde hace a veces casi un siglo en tierras sudamericanas. El mayor número lo forman los argentinos, pero también hay bastantes uruguayos y brasileños. Los Servicios Sociales fueron los primeros en notar la llegada de los emigrantes retornados. La asistenta social del Ayuntamiento, Teresa Pérez Couselo, explicó que se trata de dos grupos diferenciados. El más numeroso es el de jubilados, que llegan buscando una fórmula para sobrevivir a la pérdida de sus pensiones por la quiebra del sistema social argentino. Relación con la villa Muchos de estos ancianos tienen familiares en Marín que les acogen en sus casas. Pero la situación de estas personas es bastante mala. El Concello les facilita información y les ayuda a la hora de solicitar subvenciones y prestaciones sociales a la Xunta de las que pueden beneficiarse por su condición de ciudadanos españoles. El otro grupo lo forman parejas jóvenes. Al parecer, lo más habitual es que venga uno de los cónyuges primero y que consiga un lugar donde poder alojar al resto de la familia. Este colectivo, normalmente, consta de personas de clases medias o de pequeños comerciantes e industriales, que han visto como la crisis económica les ha privado de un medio de vida en Argentina. Couselo manifestó que «hay empresarios que cierran sus comercios y se vienen sin haber podido liquidar sus bajos. No saben a quien dejárselos, no se fían de las inmobiliarias, ni de nadie». Aseguró que las circunstancias de estas familias son duras y que están cansados de luchar contra la burocracia, aunque tienen mucha energía para rehacer sus vidas en Galicia. «Nos han dicho que en algunos consulados están dando cita para atender peticiones hasta el 2004», sentenció.