Se hace saber... que llega la Feira

Jaime Velázquez redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

XURXO BLANCO

Los promotores de la fiesta medieval no pudieron aguantar más las ganas y se disfrazaron ayer para presentar la programación del singular evento

27 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La Feira de mis ojos Es la niña bonita del concello. Luis Bará lució ayer orgulloso su traje de época para presentar la Feira Franca. Todas las atenciones son pocas para el más cuidado de los eventos de Pontevedra. El concejal y todos los representantes de las asociaciones promotoras de la fiesta disfrazados de pies a cabeza, y un lugar incomparable, las Ruinas de Santo Domingo, como telón de fondo para esta presentación-teatro. ¡Que comience la función! Miedo a crecer Una de las principales preocupaciones del Consello de la Feira Franca es evitar la masificación de la fiesta, que cada año está atrayendo a más gente. En palabras de Bará, la feira llegará hasta Santa María «pero a nosa intención é que medre en calidade, non en cantidade». Por eso, esta edición incluye varias novedades, como una guardería para que los padres descansen de sus angelicales criaturas o las danzas medievales que se podrán ver y aprender en la Praza da Ferrería. A todo esto, hay que añadir una demostración de tiro con arco, un espectáculo de lucha con espadas y el tradicional mercado en la citada plaza, los Soportales y Curros Enríquez, que este año contará con 65 puestos. Por otro lado, la más multitudinaria de las cenas medievales será la de A Pedreira, con 200 comensales. Además, según el Concello, habrá otras 70, a las que acudirán dos mil personas. Teatro Al final de tan llamativa presentación hubo tiempo para el teatro: un moro y un cura pidieron a Bará un hueco en la feria, para vender sus alfombras uno, y para que su sobrino pudiera vender sus cerámicas el otro. Y el edil, como Salomón, sin decir esta boca es mía.