La Semana de la Multa Cívica suscita entre conductores y peatones de Caldas opiniones para todos los gustos. Desde lo que afirman sin rubor alguno que «hay que aprovecharse ahora que no multan», a los que aplauden la iniciativa aunque dudan de sus resultados prácticos. «Non sei se servirá para algo, pero está ben», comenta una mujer. Tampoco faltan los que apuntan que es una idea más para «vender la gestión municipal y sacar provecho político. Hay quien señala que la experiencia de Vilagarcía no es extrapolable a Caldas, algo ya expuesto por uno de los policías. «El casco urbano de Caldas no es tan grande como el de Vilagarcía, pero ellos no tienen el problema de las dos carreteras nacionales. A lo mejor la multa cívica sí sería efectiva sólo en algunas calles». También está el entendido que alude a la Declaración de Amsterdam para proclamar el derecho al uso de la bicicleta y defender un uso más racional de los actuales medios de transporte.