EL PSOE se siente ahí casi como en su casa. Pérez Touriño se deja caer por la comarca con cierta regularidad. Ellos van de tres en tres, en lo bueno y en lo malo. El triángulo socialista que forman Caldas, Cuntis y Moraña aprovechó hace tres años a su favor la presión del polémico embalse y reiteró una larga fidelidad municipal a las mismas siglas. Hace unos meses, tras un paseo en barca de los tres alcaldes con Cuiña como patrón, el peso de Fraga firmó unánimemente la derrota. Touriño piensa ahora en convertir la carballeira caldense en el Monte do Gozo de los socialistas gallegos y hermanar definitivamente su partido a la comarca más fiel en el ámbito municipal. Porque la lealtad, aunque sólo sea local, se paga y porque, por ejemplo, Fomento acaba de licitar la ansiada circunvalación con diez años de retraso y Touriño sabe muy bien que sobre la mitad de ese periodo, un lustro, es el PSOE quien debe dar explicaciones.