Existe una forma distinta de ir a Cuba, Honduras o Guatemala. Otra manera de conocer mundo y de paso, ayudar
01 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Adiós, «Tour-operator» Cada vez son más los jóvenes españoles que eligen los programas de cooperación internacional para viajar al extranjero por poco dinero y alejarse de los típicos recorridos turísticos de las grandes agencias de viajes. Ese es el caso de los veinticinco chicos que llegaron hace apenas una semana de Cuba, donde han estado pintando las fachadas y ventanas de los varios ambulatorios de Guanabacoa. Roi Carrera y Andrés Dacosta son de Pontevedra y describen el viaje como una experiencia muy agradable, aunque ambos hayan tenido que pasar por el hospital por una intoxicación. Y es que alguna ventaja tenía que tener el agua mineral de los hoteles de lujo. Al ritmo cubano La vida en Cuba transcurre a un ritmo diferente y lo primero que sorprende al recién llegado son sus habitantes. «Lo mejor -comenta Roi- es la gente. Son muy amables y te lo explican todo con mucho cariño. En el cine se ponen a hablar de la película, la comentan... Son muy diferentes de carácter. Supongo que será por el sol». Lo que también sorprendió mucho a estos pontevedreses fue el transporte. Para Andrés, de 18 años, era muy divertido viajar, como si fuera lo más normal, en el techo de un camión cuando partían hacia las zonas de trabajo desde la clínica que les servía de alojamiento y que, precisamente, fue acondicionada por otros voluntarios españoles. Pero si hablamos de ritmo , no podemos olvidar las noches de La Habana, los locales de jazz, música cubana y reggae, y los conciertos en el malecón. Roi, de 21 años, señala el buen ambiente que se respira en la capital. «Todos los bares estan muy animados, y si lo que quieres es ligar, puedes volver hecho un gigoló. Pero lo que me pareció muy triste es la prostitución; ves a chicas de trece años con señores europeos de cincuenta». Cosas de la coyuntura Son cosas del bloqueo y el propio régimen. Algo que asombró mucho a Roi, fue la ausencia total de publicidad. «Resulta muy extraño -bromea- que en veinte días de viaje no veas ni un sólo anuncio de Coca-cola, aunque sea Cuba». Y es que allí los mensajes comerciales se sustituyen por las consignas y los murales de la revolución y los panfletos políticos. Pero no son sólo los cubanos los que hacen propaganda. Roi comenta sorprendido cómo el día 4 de julio, día de la independencia de EE UU, aparecieron un gran número de barcos a doce millas de la costa cubana para recoger a todos aquellos que quisieran abandonar la isla. Lagarto insecticida En Cuba, la escasez se combate con ingenio. Ante la falta de medicinas, los hospitales han comenzado a utilizar medicinas alternativas, como la acupuntura o las plantas medicinales. Andrés pasó varios días en un hospital, debido a que tomó agua, un helado o quizá un mojito, con agua del grifo. La atención fue buena, pero quedó muy impactado por los lagartos que campaban por el hospital para librar a los pacientes de los insectos. Y de todo este divertido viaje se saca un coclusión: el móvil y la Coca-cola no dan la felicidad.