Un vecino de la calle Sagasta puso ayer el grito en el cielo porque no pudo acceder a su garaje debido a las obras de repavimentación, aunque el Concello había avisado
29 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Cuentan los obreros que acondicionan estos días la calle de Sagasta que los carteles que anunciaban para la mañana de ayer el inicio de las obras estaban colocados desde hace casi una semana. Sin embargo, ello no ha evitado situaciones enrevesadas y alguna queja en la zona: con el calor del verano, la tensión sube en una Pontevedra en obras. Un pontevedrés indignado dedicó parte del día de ayer a contar en radios, periódicos y a cualquiera que lo quisiera escuchar lo que le ocurrió por la mañana. Tiene un comercio en Benito Corbal, y una casa con plaza de garaje en Sagasta, la última calle que el Concello ha levantado, esta vez para urbanizarla y dejarla con un único carril de circulación. El vecino en cuestión está pasando el verano en Sanxenxo, donde tiene su segunda vivienda, pero viene a trabajar a Pontevedra. Ayer montó en cólera porque no pudo acceder a su garaje. «Estoy desconcertado», contaba ayer, «yo preveía que iba a tener imposibilidad de entrar, pero esperaba que tendría algún tipo de alternativa». A las nueve y media, narró, se encontró con que no podía entrar en su aparcamiento, puesto que la máquinaria de las obras estaba trabajando en Sagasta. «Intenté ponerme en contacto con alguien, lo menos era que hubiese un policía municipal orientándonos, que nos dijera "acceda usted al parking de Barcelos, tiene un vale entanto no se resuelva el problema". Pero no había nadie. Después de dar varias vueltas por la zona, se encontró a un policía local en la esquina de Cobián Areal y Joaquín Costa «allí donde no hay conflictos especiales. Me dice que por Daniel de la Sota, que tengo que tener acceso. Pero no lo tengo, porque hay un camión. El coche lo aparqué en una parada de taxis, a ver si me lo llevaba la grúa.». Después, llamó a la Policía Municipal, donde le indicaron que llamase al Ayuntamiento. Allí le dieron otro número para llamar a la delegación de tráfico. «En ese tercer número me dicen», prosigue, «que el delegado [Cesáreo Mosquera] está en comisión de gobierno y debo contactar con el arquitecto municipal, que está de vacaciones». A mediodía, los obreros que acondicionan el vial aseguraban que lo ocurrido es de lo más normal, y que en todas las obras que se han acometido en la ciudad ha habido algún incidente parecido, pero que los conductores no se lo han tomado tan a pecho. «Los letreros que avisaban de las obras estaban puestos en los garajes desde el miércoles», insistían.