Martín comunica al TSXG la imposibilidad de demoler parcialmente el edificio Venus
PONTEVEDRA
El inmueble excede el volumen permitido por ley en los vuelos y el alto, y su legalización es inviable El alcalde de Sanxenxo, Telmo Martín, comunicó el pasado marzo al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) la inviabilidad de ejecutar el proyecto de demolición parcial del edificio Venus, ubicado frente a la playa de Caneliñas en Portonovo. Martín señaló que el inmueble excede el volumen permitido tanto en altura como en los vuelos, y matizó que son irregularidades imposibles de legalizar. La complejidad del derribo conllevó que quedaran desiertos los dos concursos que el anterior gobierno municipal convocó para adjudicar la demolición de la construcción, propiedad de Carlos Barbeito.
11 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El promotor del edificio Venus, Carlos Barbeito, solicitó licencia para construir un sótano, un bajo y dos plantas entre las calles Ourense y Comercio de Portonovo el 12 de junio de 1992, petición que le fue concedida, aunque el entonces propietario del inmueble había presentado únicamente el proyecto básico, y no el de ejecución, según indicaron fuentes municipales. Las citadas fuentes señalaron que Barbeito comenzó las obras antes de entregar este último documento, por lo que el Concello ordenó su paralización. Poco después, el constructor trasladó el citado informe al anterior gobierno local, que le dio el visto bueno al comprobar que cumplía los requisitos legales. Sin embargo, una vez el edificio estaba ya a medio construir -aseguró el Ayuntamiento- los responsables municipales se percataron de que las instalaciones no se ajustaban a la licencia concedida al promotor. Sin autorización La vivienda excedía el volumen de edificabilidad permitido en los vuelos de las plantas uno y dos colindantes con la calle Ourense en 40 centímetros, así como en 89 centímetros de longitud del vuelo del chaflán de la altura superior. Los vuelos de las plantas superiores de la fachada que da a la calle Comercio, por su parte, sobresalían en 60 centímetros, además de no estar autorizados. Fuentes municipales señalaron, en este sentido que, en cualquier caso, los citados excesos son imposibles de legalizar en la actualidad. El Concello, en vista de que las obras -que también superaban la altura máxima permitida- continuaban, precintó el Venus, que ya estaba completamente erigido, y acordó en la sesión plenaria celebrada el 25 de marzo de 1994 su demolición parcial. Presupuesto La decisión fue «debidamente notificada» al interesado, al que se le concedió un mes para ejecutarla. En caso de no hacerlo -como así fue- el Ayuntamiento lo realizaría de manera subsidiaria. Como la envergadura de la obra requería de una empresa especializada, el arquitecto municipal presupuestó los gastos en casi 7.000 euros (1,16 millones de pesetas) y sacó a concurso los trabajos, quedando desierta la adjudicación, al igual que pasaría en 1999 con una dotación de 55.281 euros (9,20 millones de pesetas). En 1995 el propietario de una vivienda contigua solicitó al TSXG que requiese al Concello la ejecución del acuerdo plenario del año anterior, petición a la que accedió el tribunal. Ocho años después, Martín intenta que se considere inviable la demolición parcial del Venus.