MARÍA CONDE LA ENTREVISTA María Asquerino, actriz A sus 75 años, María Asquerino dice que prepara su jubilación. La veterana actriz recuerda con entusiasmo su primera etapa en el cine de los años 50, «aunque luego llegó el repugnante destape», y asegura que la industria española vive su mejor momento. Pero es su último y «desagradable» papel en el teatro, en la obra «Divos», el que le ha dado, dice, «la puntilla para la retirada».
15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En Divos, María Asquerino interpreta a una cantante de ópera en plena decadencia. Internada en una residencia de ancianos, padece alzheimer, está coja y es, en palabras de la actriz, «bastante antipática y desagradable». «Mi personaje se niega a asumir la vejez -dice-. Y está reconcomida». -Parece que asumir la vejez es más complicado para los artistas. -Es verdad, los actores nos retiramos más tarde. Yo hace años que estoy detrás de la jubilación, pero no me la dan, supongo que será por no darme el dinero. Siempre ponen inconvenientes y te dan la lata. Llevo ya una década con esto. -Así que su retirada está próxima. -Con esta obra ya me ha dado la puntilla. Me quedo muy triste, hecha polvo, porque tenemos muchas broncas y discusiones. Hay un momento en que uno de mis compañeros, que interpreta a mi ex-marido, se pone contra mí hecho una fiera y parece que es de verdad. Me insultan y me dicen de todo. Es un personaje siniestro que no debería haber aceptado, pero que no he tenido más remedio porque trabajo en esto. -En «Divos», los protagonistas llegan a realizar una última función. En su caso ¿cúal sería la obra con la que querría despedirse? -Sería hermosísimo poderme retirar con una gran función como Madre coraje, que nunca pude hacer porque no tengo compañía. Y no la tengo porque carezco de carácter para montarla. Salir al escenario y actuar ya me cansa tanto que no puedo meterme en algo así. Pero me gustaría ese papel. Ya que no tuve hijos, poder tenerlos en el escenario. Supongo que nunca la haré. -La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en el cine. Pero ¿es de esos actores que prefiere el teatro? -Prefiero el cine. El teatro es maravilloso y cuando tienes un papel agradable me encanta el contacto con el público. Pero es que éste que tengo ahora es muy desagradable. Salgo cabreadísima. Es muy molesto porque no es que el público se ría conmigo, sino que se ríe de mí. La diva es una estúpida, pedante y vanidosa. Y es un papel que me está reconcomiendo. -¿Suele llevarse el personaje a casa? -Hasta ahora, nunca me ha podido un personaje. En el momento que lo interpreto, lo hago con todo mi cariño, pero se queda ahí. Pero éste no puedo olvidarlo. Voy a acabar con alzheimer yo también.