«La droga es un problema sin solución»

La Voz

PONTEVEDRA

MARÍA CONDE LA ENTREVISTA Jaime Peñafiel, periodista Jaime Peñafiel ofreció ayer en Pontevedra su conferencia más «atípica», como él mismo reconoció. Por un día, los asuntos reales y las cuestiones de protocolo no fueron el reclamo de su presencia en Pontevedra, sino su propia experiencia personal como padre de una hija drogadicta. Peñafiel participó en el ciclo «Destinos truncados», organizado por la Fundación Caixa Galicia, donde contó que Isabel, su única hija, falleció de sida después de ocho años de adicción «y de agonía». Fue la segunda vez que el periodista habló en público de este problema -«lo hago como terapia»-, para el que no ve solución.

26 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El popular periodista Jaime Peñafiel afirma que se decidió a hacer pública su experiencia «como terapia». «Cuando se me pide -explica-, creo que hago bien, a mí mismo y a los demás. Sabes que hay mucha gente que vive directa o indirectamente el mismo problema. A veces, cuando oyes a alguien que te cuenta y explica cómo abordó y sufrió este problema, te hace un favor». -¿Cúando se dio cuenta de que su hija sufría este problema? -Cuando te enteras ya es tarde. Todos los drogadictos mienten mucho y ningún padre lo sabe antes de que sea ya demasiado tarde e irremediable. Es imposible de detectar, porque además se produce fuera de casa, con los amigos. Son comienzos al principio muy lúdicos, festivos. El porro dichoso, que no hace nada... Pero el porro es el primer paso para la otra droga dura. Ocho años -¿Cúanto tiempo pasó en esta situación? -Fue una agonía que duró casi ocho años. Es un tema tan terrible y ¿qué voy a decir en Galicia?, donde lamentablemente tantas miles de familia están destrozadas por este tema. Además, el problema de estos chicos -con los que yo soy bastante duro, incluso con la memoria de mi hija- es que ellos son libres de disponer de su vida, hasta de suicidarse, nadie tiene por qué oponerse. Pero lo que no pueden es disponer de la vida de los padres. No pueden involucrar a la sociedad, a todo el mundo en un tema que solamente les debía concernir a ellos. -Los padres soportan una buena carga de sufrimiento... -Sí. En este tema son los padres los afectados, aparte del dolor que te puede producir ver el deterioro físico de un hijo, están los problemas judiciales, robos, problemas de violencia física que ejercen muchas veces sobre los propios familiares... Es una cadena que conforme van pasando los años se va agravando, pero el día del desenlace, piensas: `¡qué terrible ha sido todo, pero qué a gusto me he quedado!''. -¿Se llega hasta este límite? -Sí, hay que reconocerlo así, porque llega un momento en el que te tienes que salvar tú o tu familia, o te arrastra. He conocido en Thailandia un ejemplo terrible de otra chica española condenada a muerte a la que intenté ayudar, y suelo contar también una relación mía muy desgraciada con la Reina. Una ayuda que pedí y no se me concedió con relación a mi hija. Me imagino que habrá gente que me entienda, que haya vivido o esté viviendo una experiencia semejante y por eso es por lo que voy a hablar. -¿Cree que en la actualidad existe mayor información sobre el riesgo de las drogas que cuando empezó su hija? -No, no hay información. Mi hija era preparadísima, y no le sirvió para nada. Estudió en Inglaterra, tenía una gran cultura y no le sirvió para nada. Acabó compartiendo la aguja con los marginados del barrio de La Celsa, en el extrarradio de Madrid, donde se vende la droga.