Visita de «ministras»

La Voz

PONTEVEDRA

PRAZA DA FERRERÍA

14 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

AGENDA PARALELA. Mientras ellos trabajan, ellas se relajan. ¡Eh!, que nadie se ofenda. Me refiero a las esposas de los ministros de Justicia e Interior que estos días andan de cumbre comunitaria por Santiago. Ellas también tenían ayer su agenda paralela, pero no de sesudas reuniones y discusiones, sino de ruta turística por la provincia pontevedresa. Pues bien, la comitiva, formada por veinte ministras, entre ellas la española Ana María Pérez, esposa de Ángel Acebes -la gran ausente, la mujer de Rajoy, Elvira Fernández, que no hizo de anfitriona-, dedicó la mañana de ayer a recorrer Pontevedra y Combarro, antes de dirigirse al Gran Hotel de A Toxa para disfrutar de una plácida comida (lo que las estarían envidiando sus maridos...). VISITAS. La tourneé matinal arrancó en la mismísima Peregrina. Allí se unió al grupo la delegada provincial de Cultura, Rosanna López Salgueiro, que departió amigablemente con Ana Pérez, mientras dos traductores (inglesa y francés) explicaban a las presentes los secretillos del templo. Desde el santuario, la delegación se trasladó al Museo Provincial, donde fue recibida por el director, Carlos Valle Pérez. Lo que en un principio iba a ser una rauda visita a las tres colecciones de platería, orfebrería y azabaches, se convirtió finalmente en un amplio recorrido por otras estancias. «Les ha gustado muchísimo el Museo», comentaba un satisfecho Carlos Valle. ¿Y qué es lo que han destacado? «Todo, la diversidad y la calidad de las piezas -añadió-. Comentaban que no esperaban encontrar en Pontevedra un museo de estas características». Así que además de las citadas colecciones, también visitaron la famosa réplica de la cámara de oficiales de la fragata Numancia, y las salas de escultura y grabado. Del Museo, a Combarro, donde recorrieron el conjunto histórico artístico y el puerto pesquero de la villa. Y de aquí, al Gran Hotel de A Toxa. Después, rápidamente a Santiago, donde su apretada agenda les marcaba a última hora de la tarde un ratito de «tiempo libre».