Todo el año con la mesa puesta

A. C. PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

La fiesta del cocido supone el pistoletazo de salida para un «tour» gastronómico con decenas de citas ¡A comeeeeer....! Algo así es lo que toca, en lenguaje de concurso televisivo, para las próximas cuarenta semanas del año en la geografía pontevedresa. Raro será el domingo sin fiesta gastronómica hasta que los villancicos y el alumbrado navideño vuelvan a inundarnos de nuevo. La Festa del Cocido de Lalín ha puesto prólogo a las grandes citas con la cocina. Quien pretenda seguir este itinerario de fogones se enfrenta a una especie de «tour» gastronómico agotador. Siempre queda, no obstante, el recurso a hacer sólo algunas etapas, a gusto del consumidor. Hay una «carta» muy variada para todos los gustos.

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El calendario oficioso de las fiestas gastronómicas que ofrece la Diputación suele abrirse con la cita de los callos de Vilanova y la chourizada de Arrabal (Oia). Pero, en la práctica, son los humeantes cocidos de Lalín los que marcaron el pasado fin de semana el inicio del curso gastronómico en la provincia. Por delante queda una variada carta y algunas incógnitas. La más importante tal vez sea si Tui va a poder seguir con su festival de 3.000 raciones de angulas -¡a 2.500 pesetas (15,03 euros) la ración en abril o marzo!- después de que el pasado año se a anunciase su posible sustitución a causa de la escasez de materia prima. Aunque el calendario sigue anunciando la fiesta de la angula para la Pascua, el propio alcalde de Tui planteó el año pasado su posible sustitución por la fiesta de la anguila -hasta ahora ofrecida por la localidad pontevedresa de Ponte Sampaio-, la lamprea -con cita anual consagrada en Arbo el penúltimo domingo de abril- y el sábalo. En cualquier caso, si la angula -que al igual que la lamprea ya puede probarse en muchos restaurantes- llega a causar baja, la carta gastronómica da donde elegir. Ahí queda el carneiro ó espeto de Moraña, a unas 35.000 pesetas (210,35 euros) el lote para 20 personas, incluida la empanada, el vino y la sombra celestial de la carballeira de Santa Lucía. Queda por ver también si habrá margen para la fiesta de la vieira de octubre en Bueu -con permiso del hepatopáncreas y su toxina-, aunque la fiesta del marisco de O Grove llegará puntual a su cita en el puente del Pilar, proporcionando oxígeno a la hostelería en un amplio radio que alcanza incluso a Pontevedra. Más opciones A sólo unos kilómetros, en Portonovo, habrá fiesta de la raia el domingo de Ramos, una cita que ya ha producido, entre otros milagros, una elevación de la consideración de este pescado y de su precio final en el mercado. Quienes todavía no vean en la raia algo excepcional, pueden sustituirla por una langosta en A Guarda, por ostras en Arcade, o por cigalas en Marín. Si optan por la carne, las apuestas se multiplican: desde un gallo de corral en Cruces, a unos callos en Mosteiro (Meis) o a una ración de xamón en A Cañiza. De postre, nunca faltará la oportunidad de comerse un roscón, una risca o una rosquilla en diversos concellos. Para beber, naturalmente, albariño en Cambados y el viño de O Condado o el tinto de O Salnés en Barrantes. Y, de copa, aguardiente.