Dirigentes vecinales que anunciaron su renuncia siguen vinculados, de una u otra forma, a sus asociaciones Me quiero ir, pero me quedo. No es el título de una canción, pero sí podría ser la máxima de algunos dirigentes de colectivos vecinales. Claudio Quintillán (Cidade Vella), Mari Luz Fernández (San Bartolomé-Centro) o Pilar Lavía (Río Lérez) son sólo un ejemplo de presidentes que anunciaron que querían dejar el cargo pero que, de una u otra forma, siguen vinculados a sus asociaciones elección tras elección. Los tres coinciden al señalar que la renovación es buena y necesaria, pero no siempre posible. «Nadie quiere cargar con el mochuelo, y yo estoy muy cansada», decía ayer Fernández antes de la asamblea.
25 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Cidade Vella celebró el pasado jueves su asamblea. Además del informe anual, la elección de la nueva directiva figuraba en el orden del día. Claudio Quintillán había reiterado por activa y por pasiva que no volvería a ser presidente. Y así será. Sin embargo, seguirá muy vinculado al colectivo. «Non houbo candidaturas, pero si persoas dispostas a formar unha directiva -explicó ayer-. Eu estarei nalgún posto, disposto a botar unha man, ó mellor como vocal ou noutro cargo distinto ós de presidente e vicepresidente». Caso aparte es Mari Luz Fernández, reina de las renuncias no consumadas. Ayer, horas antes de la asamblea, lo tenía claro. «Tiene que asumir la presidencia alguien que viva en la zona monumental -reconoció-. Llevo desde 1995, y en el fondo estoy un poco cansada del movimiento vecinal». Y, finalmente, fue reelegida presidenta. La justificación: «me lo pidieron y hay una nueva secretaria, que es abogada y me ayudará».