La oposición de Cotobade abandona el pleno en protesta por la actitud de Abal

CARMEN G. DE BURGOS Corresponsal COTOBADE.

PONTEVEDRA

Los concejales del PSOE y BNG se quejan de que el alcalde no permite la votación de sus mociones Los concejales del BNG y del PSOE de Cotobade abandonaron sus escaños en el pleno celebrado ayer en protesta por la actitud del alcalde del municipio, Ramón Abal. Los ediles de la oposición se quejan de que desde hace medio año, el regidor popular admite muy pocas de las mociones que presentan para su votación en las reuniones bimensuales de la corporación. De las doce que pretendían discutir los socialistas, tan sólo dos fueron llevadas a pleno, mientras que ninguna de las dos elaboradas por el BNG tuvieron la suerte de ser debatidas. La oposición anuncia de que no se quedarán «de brazos cruzados».

10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Tras aprobar el acta del pleno anterior y dar cuenta del estado del avance del Plan Xeral de Ordenación Municipal de Cotobade, los concejales del BNG y del PSOE abandonaron sus escaños para sentarse en las sillas destinadas al público. De esta manera los ediles de la oposición protestaban por la actitud que el alcalde, Ramón Abal, supuestametne mantiene hacia las mociones que tanto nacionalistas como socialistas pretenden llevar para su discusión en pleno. La negativa del regidor popular a tratar doce de los catorce temas presentados en esta última reunión plenaria fue la gota que colmó el vaso, según los concejales de la oposición. Abal rechazó la urgencia de sendas mociones del PSOE y el BNG pidiendo información sobre la posible desatención sanitaria de los vecinos del municipios a causa de la implantación del Punto de Atención Continuada (PAC) en Pontevedra. A continuación, la edil del BNG Lina Garrido leyó un escrito de su partido en el que criticaba la «actitude escurantista e obstruccionista do alalcade», y se levantó, junto a su compañero de agrupación, de su escaño. Esta acción fue secundada por los cuatro concejales del PSOE, dejando solos a los siete representantes del grupo de gobierno. Poco después concluía el pleno. El documento de los nacionalistas -y refrendado por los socialistas- achacaba la presunta actitud del regidor popular de «intento de furtar o debate», así como de suponer «unha clara violación de dos nosos dereitos como cargos públicos eleitos polo pobo». «De brazos cruzados» Los concejales de la oposición coincideron en la idea de que «el alcalde puede votar en contra de nuestras propuestas, e incluso rechazarlas, ya que tiene mayoría absoluta, pero no puede impedirnos que, al menos, se debatan en pleno». Ambas agrupaciones anunciaron que «non imos quedarnos de brazos cruzados», y advirtieron de que estudiarían el tipo de medidas que llevarán a cabo para modificar la situación actual dentro de la corporación municipal.