Por tierra, mar y aire

La Voz

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO / MARÍA NOGUEROL

PRAZA DA FERRERÍA

13 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

NI LA BESÓ, NI SE LA COMIÓ. Juan Antonio Ruiz Román, Espartaco, a diferencia de sus compañeros de terna, Jesulín de Ubrique y El Cordobés, pisó la arena del coso de Pontevedra por última vez. Eso sí, después de vestirse de luces -nazareno y oro, eligió el maestro- en la ya mítica habitación 309 del hotel Galicia Palace. El establecimiento hotelero no sólo pasará a la historia por la novedosa y exclusiva puerta giratoria que luce en su entrada desde hace días, sino también porque sus paredes han sido testigos del último ritual, como profesional, protagonizado en la ciudad del Lérez por el espada sevillano. Y la tierra pontevedresa le trajo suerte. Si de ella se despidió cortando una oreja, veinticuatro horas después se llevó cuatro apéndices en la plaza de toros de Huesca. ¡Suerte y al toro! PONTEVEDRA INTERNACIONAL. Y de Sevilla a Hungría, pasando por Pontevedra, que el sábado fue escenario del triunfo del equipo magiar en la regata Príncipe de Asturias, que llenó de colorido las aguas de la ría. Pero eso fue de día, porque de noche, lo que se iluminó con una explosión de luz fue el cielo pontevedrés. Los fuegos artificiales lanzados desde As Corbaceiras que, como siempre, provocaron diversidad de opiniones. Hubo a quien le parecieron fantásticos y quienes los calificaron de pobretones. Pero el color no vino sólo con los fuegos. Los vestidos largos de la creme se dieron un garbeillo por las atestadas terrazas del centro antes de tomar las instalaciones del Casino, donde, además del blanco de rigor de las debutantes, parece que destacó el rosa. PERO PARA COLOR... y sabor el de Ella me bate como una mayonesa... que interpretaban las numerosas peñas, que, este año, con más fuerza y brío que nunca, invadieron la noche pontevedresa en el centro histórico, porque la Alameda estaba tomada por vecinos, turistas y feriantes. Y ellos también siguen los dictados de la moda.