Miles de vecinos y visitantes salieron ayer a la calle para seguir el traslado de la carroza desde el Concello al santuario
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El pregón de Freixanes dio paso ayer al traslado de la carroza de la Peregrina desde el Concello al santuario para realizar la tradicional ofrenda floral a la Virgen. El termómetro se acercaba a los treinta grados y los más precavidos salieron con tiempo suficiente para ocupar, sin moverse, los escasos sitios de sombra del entorno. Gafas de sol, abanicos y algún sombrero ayudaban a matar la espera de los muchos vecinos y visitantes que se agolpaban sobre las vallas amarillas, bajo la atenta mirada de voluntarios de Protección Civil. Bolsas que delataban compras de última hora y atuendos que anticipaban una tarde de playa o piscina se mezclaban con cabelleras recién peinadas y trajes regionales. Una pareja de gigantes, seguida de los cabezudos, encabezaba la comitiva, que a su llegada a la iglesia puso en guardia a los que portaban cámaras de fotos y de vídeo. Tras ellos, los grupos folclóricos que más tarde participaron en el festival de plaza da Ferrería, la carroza con los niños ataviados de peregrinos, miembros de la corporación municipal, otras autoridades y cerrando, la banda de música. Al paso de los concejales, algún comentario que recordaba la polémica suscitada desde que gobierna el BNG. «¿No va el alcalde?», pregunta un foráneo a su acompañante nativo. «No, porque no participa en los actos religiosos». Un señor tercia en la conversación: «Se é o alcalde ten que tragar?», setencia. «Pues parece que no traga», le replica. Ya en el interior del santuario, la ex-reina de las fiestas María Tato leyó la ofrenda a la patrona de la provincia en nombre de la juventud pontevedresa. Un año más, se quedó pequeño para albergar los ramos y los centros para la santa.