Vecinos de Casás exigen al Concello de Marín que desbloquee los proyectos para las playas de Ardán Los vecinos de Casás, en la parroquia marinense de Ardán, ya no confían en los políticos. Llevan seis años esperando a que una corporación local dé vía libre a los proyectos de acondicionamiento de las playas de O Santo y A Ribeira Pequena, sin que hasta el momento hayan conseguido resultados visibles. La comunidad de montes, que lideró la batalla por la mejora de los arenales, está cansada de tanto esperar y ayer convocó a un centenar de vecinos en las playas para denunciar su situación. Su peregrinaje por las administraciones locales, autonómicas y estatales recuerda a un partido de tenis.
04 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La carpeta sobre las playas es muy gruesa. Carlos Pastoriza, el presidente de los comuneros, la exhibía ayer ante los vecinos como una prueba de que, hasta el momento, ninguna administración ha tenido en cuenta a Ardán, pese sus incansables peticiones durante seis años. Allí estaban las primeras solicitudes de arreglo, las cesiones voluntarias de los vecinos para que se ancheasen los accesos y se realizasen los muros de contención, y el informe negativo de Costas del año 1999, pendiente de una respuesta del Concello. Pastoriza apuntó que «xa estamos fartos e por iso presionamos. Vai sendo hora de que desde o Concello se acorden de Ardán. Nós temos a metade das praias de Marín». Su llamamiento a la protesta fue todo un éxito para un núcleo pequeño, como es Casás. Acudieron cien vecinos y otros no pudieron por razones de trabajo. «O Concello bótalle a culpa a Costas, e Costas ó Concello. A verdade é que Ardán non lles importa», manifestó un vecino indignado. El problema reside en la grave erosión que el mar está causando en las dos playas, poniendo en riesgo de desplome construcciones y caminos. Unos dragados de hace veinte años podrían ser la causa de la falta de arena. Los vecinos ya han asumido que O Santo do Mar no recuperará la belleza que tuvo en el pasado, cuando los trovadores llegaron a inmortalizar el arenal en una cantiga de la Edad Media. Sin embargo, son tenaces a la hora de evitar que la erosión continue avanzando. La solución está en unos muros de contención y rampas. No entienden porqué el Concello sigue sin modificar los proyectos para conseguir el visto bueno de Costas.