Una paranoia de 72 horas

CONCHI APARICIO PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Empresas de seguridad aseguran que las consultas sobre instalaciones se dispara después de cada suceso Pasó el día, pasó la romería. Los dos últimos asaltos ocurridos en Marín dispararon la alarma entre los vecinos. Una empresa de seguridad que trabaja en la villa asegura que en una semana instaló cuatro sistemas de alarma en locales y garajes. Poco después el miedo terminó. «La paranoia le dura dos días a la gente», comenta un comercial de la empresa.

14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los medios de comunicación ya lo han bautizado. Se llama «efecto Pozuelo», y consiste en el bombardeo telefónico que soportan las empresas de seguridad cada vez que hay un suceso. Todo el mundo quiere información y presupuestos. «Con lo del reciente crimen ocurrido en Pozuelo se duplicaron las llamadas», comenta el comercial de una empresa de seguridad pontevedresa. Pero las cosas tardan poco en volver a la normalidad. «Las consultas se calmaron a las 72 horas», dice un responsable de una de las principales firmas de vigilancia de Vigo. La realidad es que muy pocas de esas consultas se traducen después en la compra de un sistema de seguridad. «Por lo de Pozuelo al final hicimos sólo dos instalaciones en zonas rurales de la provincia», añade. Algo similar ha ocurrido con los dos últimos sucesos de Marín. Primero fue el robo de veinte millones de una sucursal de Caixanova y, después, otros diez millones de pesetas en gafas y monturas de una óptica. Pero se aprende más de la desgracia ajena si está cerca. Si Pozuelo provocó muchas consultas, los asaltos de Marín terminaron en la instalación de cuatro sistemas de vigilancia en una semana. «Mucho más de lo normal», dice el comercial de la empresa que los instaló. Después, asegura, todo ha vuelto a la normalidad. A golpe de televisión Todas las firmas coinciden. La demanda de seguridad crece a golpe de televisión. «La tele influye muchísimo -comenta una de las encargadas de una compañía viguesa que cubre Pontevedra-. Ven un programa de televisión y al día siguiente llegan demandando lo que ven. El otro día vino una señora que quería instalar una cámara de seguridad en un peluche», señala.