El subcontratista plantó la obra de Salvador Moreno por las fuertes exigencias de calidad del Concello «Ten que quedar como o salón da súa casa», esas son las instrucciones dadas por el concejal de urbanismo para la colocación de las baldosas de las calles. El gobierno local del BNG está ejerciendo un férreo control de las obras de repavimentación y reforma urbana que se están acometiendo, hasta el punto de que ha tenido problemas con los contratistas por el alto nivel de exigencia de los técnicos municipales. En el tramo peatonal de Salvador Moreno la empresa subcontratista ha llegado a plantar los trabajos momentáneamente. El Concello no está dispuesto a que se repita la chapuza del primer plan de aceras.
11 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La inspección de las obras es intensa, tanto por parte de los técnicos como de los responsables políticos del Concello, y las empresas adjudicatarias parece que no contaban con tanto nivel de exigencia en la calidad y remate de los proyectos de reforma urbana. En Salvador Moreno se mandaron levantar las losetas porque estaban mal cortadas y por otros defectos de colocación. Eso llevó a que el subcontratista que estaba realizando los trabajos «se cabreara» y plantara la obra. Este proyecto fue adjudicado por el Ayuntamiento a la constructora Eiriña, que es la que tiene que asumir la responsabilidad de su correcta ejecución y resolver el problema. En Andrés Muruais también se mandó levantar el remate de la acera con García Camba y la empresa, en este caso Indeza, tuvo que rehacerlo. El concejal César Mosquera indicó que este control «cocha cas ansias que temos todos de rematar canto antes as obras, pero si hai que perder unha semana ou quince días para que as cousas se fagan ben, creo que vale a pena». El responsable de urbanismo señaló que el criterio que se está intentando transmitir es que «unha baldosa nunha rúa pública se coloca exactamente igual de impecable que se fora no salón da casa». Afirmó también que este nivel de exigencia «cocha frontalmente cunha cultura de obra pública como chapuza universal, de tirar para diante, pero nós non estamos dispostos a pasar por eso». Mosquera no es nada amigo de dar plazos de finalización de obras. El tramo peatonal de Salvador Moreno estaba previsto que estuviera terminado a finales de junio, a falta de la plantación de árboles, nueva iluminación y otros detalles. Y se hubiera conseguido, si se dejara a las empresas repavimentar a su ritmo y forma. El Concello está dispuesto a apurar todo lo que haga falta, «pero sempre que as cousas queden ben», concluyó.