Ons y Onza son consideradas la zona húmeda más importante de Galicia y un enclave de la biodiversidad Cada año, cuando el turismo de verano se va, Ons y su gemela pequeña, Onza, reciben otra gran oleada de visitantes. Unas 13.000 aves acuáticas se concentran durante el invierno en el archipiélago, que acoge además importantes colonias de cría de aves marinas, como el cormorán moñudo. Son datos dados a conocer por la Xunta, que considera este enclave como la zona húmeda «más importante» para las aves en Galicia. Tal consideración hace que el archipiélago, integrado en el parque natural Illas Atlánticas, haya sido declarado Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA), al igual que el complejo Umia-O Grove.
20 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Estas zonas, que suman actualmente unas 11.862 hectáreas en Galicia, incluyen puntos fundamentales en el ir y venir de las aves, tales como las islas Cíes, las Sisargas, la ría del Eo, A Lanzada, Ortigueira y punta Carreirón. El espectáculo de la biodiversidad está servido en el archipiélago de Ons, considerado la estrella del parque Illas Atlánticas. La flora conoce en tierra 412 especies -con un fuerte componente mediterráneo- y la fauna 150 especies de vertebrados, en concreto, 5 de anfibios, 9 de reptiles, 124 de aves y 12 de mamíferos. Además, se han citado 63 invertebrados protegidos por convenios internacionales, según datos del Plan de Ordenación de Recursos Naturales. En el medio marino se han identificado 33 especies de algas verdes, 122 de algas rojas, y 56 de algas pardas. Además hay que contar, respecto a la fauna, con 25 especies de poríferos, 18 de cnidarios, 8 de anélidos, 51 de moluscos, 27 de crustáceos, 21 de equinodermos, 11 de asciadiáceos, y 3 de biozoos. También se han documentado por la zona 2 especies de tortugas, 4 de delfines, 1 de calderón, 1 marsopa, 1 foca gris y 1 ballena sin identificar. Este paraíso está, sin embargo, en peligro. Uno de los factores más preocupantes es el pisoteo que amenaza tanto los ecosistemas terrestres, como los marinos. La contaminación procedente del Atlántico y de la propia ría, así como la sobreexplotación de recursos y el uso de técnicas dañinas para el medio marino también están presentes. De ahí, que la protección se extienda al medio marino y no sólo a tierra.