La Dirección Xeral de Patrimonio autoriza el desmontaje del edificio del Pitillo

E. L. / C. B. PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

La intervención de Fraga y Pérez Varela desbloquea definitivamente la rehabilitación del inmueble La intervención directa del presidente a la Xunta y del conselleiro de Cultura, solicitada por el alcalde, ha permitido desbloquear de forma definitiva la rehabilitación del edificio del Pitillo o Casa das Campás. La Dirección Xeral de Patrimonio ha autorizado, finalmente, desde Santiago, el desmontaje y posterior reconstrucción de las fachadas del inmueble, zanjando la discusión de los técnicos del Concello y de la delegación de la Consellería sobre este particular. La resolución, fechada el 18 mayo, fue recibida ayer en la alcaldía, acompañada de una tarjeta: «Atentamente, Manuel Fraga Iribarne».

24 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Esta dirección xeral, no ámbito das súas competencias informa que non atopa inconveniente en acceder ó solicitado polo Concello en orden á desmontaxe e posterior reconstrucción do denominado edificio das Campás», dice la resolución. No obstante, antes del inicio de las obras, el Ayuntamiento de Pontevedra deberá presentar la correspondiente modificación del proyecto de ejecución para actualizarlo y adaptarlo a los criterios de intenvención en inmuebles de los conjuntos histórico artísticos (empleo de materiales y técnicas tradicionales), «para a súa autorización por esta dirección xeral». La orden firmada por el director xeral de Patrimonio, Angel Sicart, tiene en cuenta, en todo caso, el informe de la Comisión Territorial de Patrimonio, en el que se indicaba la necesidad de estudiar rigurosamente las posibilidades de mantenimiento de la estructura vertical del inmueble, así como el informe encargado por el Ayuntaminto al arquitecto especialista José Miguel Ávila Jalvo, en el que apuntaba el acusado deterioro de los muros y todas las posibles alternativas para intervenir en el edificio. Peligro de derrumbe Vistos dichos informes, la Dirección Xeral de Patrimonio toma en consideración el estado actual del Pitillo (vaciado interiormente) y la estrechez de las rúas que lo delimitan y que «dificultan os traballos de arrostramento e apuntalamento precisos para a consolidación». Y añade que «dita situación pode dar lugar á aparición de novos abombamentos ou desplomes de muros, coa conseguinte amenaza de derrubamente e perigo de danos a persoas». Por todo ello, no pone inconveniente al desmontaje de las fachadas, solución defendida desde hace seis meses por el arquitecto del plan Urban, Jesús Fole, y frenada por la Comisión Territorial de Patrimonio, que preside Pilar Rojo Noguera. Esta comisión estimó, en un principio, que el proyecto de desmontaje del edificio no estaba suficientemente justificado por el Concello y, tratándose de una las casas más antiguas de la ciudad de Pontevedra, exigió que se estudiaran previamente todas las posibilidades «do seu mantemento estructural». Sin embargo, el informe emitido por un arquitecto especialista desde Madrid no resolvió las discrepancias entre el Ayuntamiento y la Comisión Territorial de Patrimonio. Este organismo mantuvo sus recelos sobre el desmontaje del Pitillo, por cuanto no sería posible «el posterior montaje de los muros manteniendo las características constructivas originales, con la evidente pérdida de los valores históricos de la edificación».