Al conflicto de La Unión, el más radicalizado de los últimos años, se suma la inestabilidad que afecta a otros sectores productivos El grupo socialista en el Congreso preguntaba el viernes al Gobierno ¿cuál es el futuro de la flota gallega que faenaba en los caladeros canario-saharianos? Según el Partido Socialista, con la política pesquera que está llevando el Gobierno de Aznar se pueden destruir «alegremente» entre cinco y diez mil empleos en zonas de amplio paro.
06 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El desempleo disminuyó en todas las provincias gallegas, especialmente en la de Pontevedra con 1.709 parados menos, pero aún así los sindicatos denuncian una alta inestabilidad laboral y, sobre todo, un «grave deterioro» de las condiciones laborales. El conflicto de La Unión, el más largo y radicalizado de los que se recuerdan en esta zona, surgió, según la CIG, precisamente por esta precariedad laboral, acentuada -indicaron los propios trabajadores y la central nacionalista- por la nula capacidad de diálogo del nuevo empresario de esta compañía de transportes. La crisis de la pesca en Marín -donde más de veinte buques llevan amarrados desde el 30 de noviembre de 1999, fecha en la que fueron expulsados de sus caladeros- y el conflicto de La Unión, que ya le ha costado su puesto de trabajo de forma definitiva a siete conductores, son sólo los más llamativos conflictos de la primavera caliente que están viviendo las comarcas de Pontevedra y O Morrazo, tanto a nivel de empresas privadas -el caso del Grupo de Empresas Álvarez (GEA) es el que presenta un panorama más negro- como en distintos estamentos de la Administración. A la inquietud de los trabajadores de Ence frente a la privatización inminente de este grupo pastero, propietario del complejo industrial de Lourizán que forman Celulosas y Elnosa, se suma también la conflictividad que puede generar la negociación de varios convenios colectivos, como el de la construcción, un sector que ya vivió recientemente una huelga por culpa de la siniestralidad laboral.