La brigada pontevedresa participó en un día de puertas abiertas para promover la incorporación de soldados profesionales al Ejército «¡Dales caña!», «¡sácalle o freo de man!», «¡vuelo de combate, de combate!». El grupo de militares profesionales se burla desde la cola del avión de los lívidos periodistas, con el estómago entre las cejas por las piruetas del piloto. Las Fuerzas Armadas organizaron ayer por la mañana una especie de día de puertas abiertas a la prensa en la base aérea de León, en el que soldados de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) de Figueirido (Pontevedra) escenificaron un aterrizaje de asalto. La razón de esta especie de celebración no era otra que la campaña de captación de soldados para formar parte de las Fuerzas Armadas profesionales.
04 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El ejército necesita personal. El mismo teniente general Gregorio López Iraola, director general de reclutamiento y presente en la maniobra de ayer, reconocía que cada vez que se convocan plazas, el número de solicitantes no llega, ni de lejos, a la mitad de lo ofertado. Una de las causas de esta falta de interés por la profesión de militar hay que buscarla en los salarios que cobran los soldados profesionales, que comienzan cobrando 1.350.000 pesetas anuales. «De dinero prefiero no hablar, hay que dejar bien a la empresa», era una de las respuestas más habituales de los miembros de la Brilat y los aprendices de la Academia del Aire de León, aunque luego se les oyera mascullar alguna maldición. Amaya Álvarez, alumna de la institución castellana, reconocía que «es difícil vivir con las 90.000 pesetas que pagan a un aprendiz el primer año. Si vives en un piso, fuera de la base, la cosa es complicada». La intención del Ministerio de Defensa es acondicionar las bases para que los militares puedan acomodarse allí. Hoy, los cuartos del centro leonés no difieren demasiado de los de los de cualquier colegio mayor universitario, sólo que en vez de carteles con imágenes rijosas hay cuadrantes con turnos de limpieza. ¿Militares y aventureros? Aunque otra de las imágenes que se intentan proyectar es la de oficio de aventureros, los soldados afirman por lo bajo que muchas veces no es así. «Hay que trabajar mucho, y te tiene que gustar, pero como en cualquier profesión civil», afirma el cabo González Darriba, ourensano, veterano de Kosovo y con varios años de profesionalismo a sus espaldas. Del sueldo, mejor no hablar: «No está mal, ¿o es que se cobra tanto de periodista?». Con la visita a la base de León, las Fuerzas Armadas pretendían desterrar la imagen de una milicia brutal y humillante, la de las historias de la puta mili. Lo primordial es ahora la educación del soldado para lo que venga tras el ejército. «Seremos un gran centro de formación», avanzaba López Iraola. De hecho, parte de la visita consistió en un paseo por las aulas en las que se aprenden varias disciplinas. Tan buena impresión se quería causar que por los altavoces del aula de electrónica sonaba una sugerente tonada de soft soul. Tanto el Ejército del Aire como la Brilat se esforzaron en entretener a los visitantes y en ofrecer una imagen de transparencia y normalidad. «La sociedad civil y el ejército no tiran por caminos diferentes», insistía el comandante Lamelo, de la brigada pontevedresa, mientras el cabo González Darriba, en pleno despegue, volvía a la carga: «Oye, pon que el Ourense sube este año a Segunda A». Pues eso.