MARÍA CONDE LA ENTREVISTA José Antonio Ponte Far, profesor y escritor «Pontevedra en la vida y obra de Torrente» es el trabajo con el que el catedrático José Antonio Ponte Far consiguió el pasado año el premio de ensayo convocado por Caixanova. En este libro, que esta tarde a las ocho presentará en la galería Sargadelos junto a Carlos Casares y Víctor Freixanes, Ponte Far analiza la influencia de la ciudad del Lérez en la obra de Torrente. Asegura que Pontevedra marcó enormemente al escritor y que le rescató para Galicia, «que creo es lo más importante». El profesor trabaja junto a un equipo de investigación en una edición crítica de «La saga-fuga de J.B.», la obra en la que Torrente rescata escenarios y personajes pontevedreses.
22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.-¿Qué nuevos datos aporta este libro sobre lo que significó Pontevedra para Torrente? -Creo que aporta datos interesantes, sobre todo para los pontevedreses. Torrente está aquí entre 1964 y 1966 y luego vendrá a pasar los veranos. Y Pontevedra le marca enormemente como escritor. Porque él, que viene de estar 17 años en Madrid con el agobio de una ciudad grande, llega a Pontevedra y se encuentra con sus calles, sus plazas, con esa magia de piedra que tiene la ciudad, y empieza a ocurrírsele escribir una novela gallega que recoja esas historias que él está escuchando en los cafés, como el Café Moderno o el Lar, y empieza a germinar la idea de La Saga-fuga de J.B., que es sin duda su mejor novela. -Durante esos años, se involucró totalmente en la vida de la ciudad... -Sí, se va a involucrar totalmente. En esos años se crea el Ateneo, con Alfonso Zulueta de presidente y un grupo de funcionarios, que van a darle un gran nivel cultural a la asociación y eso genera un movimiento muy interesante en la vida social de la ciudad. Se celebra también en 1966 el centenario del nacimiento de Valle Inclán, en ese momento se le cambia el nombre al Instituto Femenino, y con motivo de este aniversario hay una serie de actividades: obras de teatro, recitales, veladas literarias, en las que Torrente tiene un papel muy destacado. Se integró muy bien y Pontevedra rescata para Torrente ese mundo mágico gallego que él tenía más o menos diluido. Me parece que es una etapa importantísima porque rescata también a Torrente para Galicia, que es lo más importante. -¿Cree que Pontevedra le debe un homenaje a Torrente? -Sin duda, en 1997 le nombró hijo adoptivo de la ciudad, pero creo que, siendo importante, se queda en poco. Un autor como Torrente que ha escrito tanto sobre ese mundo pontevedrés, como aparece en La saga-fuga o incluso en Los gozos y las sombras, cuya versión televisiva fue filmada en Pontevedra: en la Plaza da Leña, la farmacia de Puig, todavía hay hoy una cafetería en la Praza do Teucro que es donde Clara Aldán tenía su tienda en la filmación -La tienda de Clara-. Creo que la ciudad debería ser generosa y recordar a este hombre con una plaza, un monumento o algo. -Ahora está preparando una edición crítica de «La saga-fuga». -Bueno, estoy en un proyecto de investigación de las universidades de Santiago y Vigo, que dirige la profesora Carmen Becerra y este equipo al que pertenecemos tres personas, con otros ayudantes, queremos sacar adelante esa edición, pero vamos más lentos de lo que quisiéramos. Pretendemos hacer un estudio del teatro de Torrente, otro trabajo global de las novelas del autor una por una, poniendo énfasis en las novelas cortas, que son las más olvidadas, y además contemplamos la posibilidad de hacer la edición crítica de La saga-fuga. -¿Cómo fue su relación con el escritor? -Me considero muy afortunado, porque tuve una relación muy directa con Torrente. Siempre, quizá por vivir en Ferrol y porque le recordaba su mundo de su infancia o por simpatía persona, tuve la suerte de ser una persona muy apreciada y bien tratada por don Gonzalo. Casualmente, soy catedrático en el instituto Concepción Arenal, y ocupo el cargo que él tenía en los años 40, así que esto también nos unía un poco.