La Unión, en un callejón sin salida

M. ESCAURIAZA PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

El incumplimiento de los servicios mínimos pone en dificultades a los conductores, para los que la CIG organiza una colecta La huelga de La Unión ha entrado en un callejón sin salida. Los sindicatos están variando su estrategia para alcanzar una solución a este largo conflicto, que hoy llega su vigésimo segundo día. Tanto la CIG, convocante de la protesta, como CC OO, que la secunda desde su inicio, tienen convocadas para hoy sendas reuniones con sus afiliados. UGT, que se considera ajena al conflicto, sigue buscando, sin embargo, una salida. Los trabajadores, para quienes la CIG promueve un recolecta, han convocado para las once de la mañana una concentración en la Praza da Ferrería. Mientras, las asociaciones de padres tocan a rebato. Ayer algunas supendieron las clases, mientras otras empiezan a avalar ya el uso de transporte escolar, aunque sea con escolta. El reiterado incumplimiento de los servicios mínimos es la baza del empresario, que cuenta con apoyo de la CEP.

19 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La cúpula de la CIG desembarca hoy en Pontevedra, con su secretario xeral, Manuel Mera, a la cabeza. Tienen la agenda apretada. Primero está prevista una reunión con todos sus delegados sindicales en Pontevedra para recabar su solidaridad, también desde el plano económico, con los huelguistas de La Unión. Su participación en la concentración convocada por los huelguistas en A Praza da Ferrería para hoy mismo, a partir de las once, vendrá después, antes de celebrar su reunión semanal, esta vez en Pontevedra, para evaluar, entre otros asuntos, las medidas a adoptar con relación a este problemático conflicto laboral. La CIG no descarta convocar una manifestación de ámbito gallego si no se produce algún avance en unas negociaciones que el sábado se rompieron por segunda vez. Oficialmente, no está previsto ninguna mediación de la Administración, aunque informalmente se mantienen los contactos. No obstante, la estrategia de la CIG se teñirá de moderación. «Non queremos que nos acusen de ser violentos», explicó ayer el secretario comarcal de este sindicato, que en la asamblea del sábado apoyó con más ahinco que CC OO el mantenimiento de una huelga que está poniendo en serias dificultades a los trabajadores que tenían asignados servicios mínimos y los están incumpliendo de forma reiterada. El gerente de Monbus, Raúl López, subrayó ayer que los despidos producidos a lo largo del conflicto obdecen precisamente a este incumplimiento. Por su parte, CC OO está empezando a mostrar serias divergencias con la estrategia seguida hasta ahora por la CIG en un conflicto que traspasa desde hace días el clima laboral para afectar al social. Esta tarde se reunirán con sus afiliados en La Unión para analizar la actual situación «porque hay cuestiones que no se están haciendo bien», señaló el secretario comarcal de organización, Xosé Luis García Pedrosa. Esta central considera además que «las asambleas son para reflexionar y no para dar mítines». Pero, mantiene su apoyo al conflicto.