«Este libro me permitió clarificar muchas cosas sobre la ciudad de Pontevedra»

La Voz

PONTEVEDRA

RICARDO MARTÍN LA ENTREVISTA Rafael López Torre, periodista y autor de la obra «La Caja de Pontevedra 1930/2000» Cerca de tres años de intensa labor, con muchas tardes dedicadas a la cuidada lectura de decenas de libros de actas de centenares de páginas cada uno, hicieron posible que llegara a la imprenta «La Caja de Pontevedra 1930/2000». Rafael López Torre, maestro de una generación de periodistas pontevedreses, pudo de esta forma saldar una deuda personal y poner su firma en un trabajo que le permite ahora dar a conocer distintos episodios sobre la historia de Pontevedra y clarificar cuestiones erroneamente recogidas hasta hoy. El libro es una crónica periodística del cómo se gestó la Caja, sus proyectos, su obra benéfico-social, su desarrollo económico y los rasgos más llamativos de una ciduad que creció al lado de la institución.

04 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

_Un trabajo de casi tres años, ¿qué incluyó? _Dos años y medio, casi tres años, efectivamente. Tuve acceso a un fondo documental hasta ahora inédito para todos los investigadores, que son los libros de actas de la Caja de Pontevedra, libros de actas del Consejo de Administración y de la Comisión Permanente. Solamente esos libros han podido ser setenta u ochenta, de doscientos o trescientos folios cada uno. Ya con la primera lectura que hice, encontré un montón de cosas desconocidas o que están mal en otros libros de Pontevedra. Y la investigación me iba a permitir clarificarlas. _¿Esta crónica es más histórica o económica? _Es una crónica histórica y social, antes que económica. Aunque la propia dinámica de la evolución del periodo marca estas cosas, y por ello la parte más económica del libro es la más reciente, cuando las actas se redactan ya muy técnicas. _¿Aporta muchos datos a la historia de la ciudad? _Precisamente digo que es más periodística que histórica porque yo a este último termino le tengo mucho respeto. Sí puedo decir sin problema que soy un periodista y no me atrevo a decir que soy un historiador, pero sí digo que he trabajado el libro con absoluto rigor. El Palacio de Lourizán _¿Y qué etapa resulta más enriquecida con esta obra? _Son momentos distintos, no comparables. Por ejemplo, del 30 al 36 la Caja de Pontevedra sufre todas las inestabilidades que sufre el país. Y del 85 al 95 vive su mejor momento económico, con la labor espléndida de Carlos Velasco. Entre otras aportaciones, por ejemplo, puedo destacar en los cuarenta la compra del Palacio de Lourizán, que no lo aquirió la Diputación, sino que se lo cedió la Caja y esto le costó a esta institución la primera inspección y la primera crisis económica interna seria: en los cincuenta figura el intento de ejecutar el tren a Marín; en los sesenta, la nueva Escuela de Maestría y la Residencia de Estudiantes, y en los setenta, la UNED. _El pasado viernes dijo públicamente que la Caja hizo más por Pontevedra, no sólo de lo que se creía, sino de lo que podía hacer, ¿a qué se refería con esto último? _Pues que la Caja, sometida a una reglamentación oficial que limita la disposición de fondos para obras sociales, cada vez que se planteó abordar algún proyecto muy importante, no pidió permiso y tiró hacia delante. El follón se montaba cuando tenía que solicitar autorización para la inauguración oficial. _¿Y eso ocurrió a lo largo de estos setenta años? _Eso pasó con Lourizán, la Residencia de Estudiantes y la Escuela de Maestría, y obligó a que otros proyectos ya muy desarrollados no se pudieran ejecutar.... Y en el tema de la UNED, no es que se siguiera esta línea, pero la Caja jugó primero un papel decisivo para que viniera a Pontevedra, y después, al no responder las fuerzas vivas de la ciudad a la oferta del presidente para que buscaran una sede, terminó cediendo a un precio simbólico los terrenos de Monte Porreiro.