PLAZA DA FERRERÍA
11 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El piquete más numeroso de la jornada de paro en el comercio se concentró ante Champion, que se vio obligado a cerrar sus puertas CELEBRACIÓN. La Asociación de Ayuda a Enfermos Psíquicos de Pontevedra Alba, que preside Mª del Carmen Martínez Carballa, celebró ayer el Día Mundial de la Salud Mental. Por la mañana, los alumnos del taller de cerámica celebraron un magosto, degustando castañas en el centro, ubicado en la ciudad infantil Príncipe Felipe. Y por la tarde, en las mismas instalaciones, se llevó a cabo la escuela de familias, con la participación del doctor Casas, del Hospital Provincial. Pero el acto más importante y que tuvo que trasladarse para el próximo 18 de octubre, consistirá en la inauguración oficial de los locales de Alba, que ya viene ocupando desde hace un año, aproximadamente. PLACA CONMEMORATIVA. La psicóloga Montse García explicó que se descubrirá una placa conmemorativa con el nombre dando el nombre de Paloma Rodríguez al centro de rehabilitación. Se trata de una trabajadora social del Hospital Provincial que fue la primera presidenta e impulsora del centro que comenzó a funcionar hace unos diez años y que fue pionero en Galicia. Además, también se está preparando una jornada sobre el tema de la salud y el trabajo, lema de dicha celebración para este y el año que viene. Montse García indicó que se pretende abordar desde la perspectiva de la salud mental en el trabajo de cualquier trabajador, que tiene derecho a su salud y por supuesto a su salud mental, y también desde el punto de vista de las personas que ya tienen una enfermedad mental y que igualmente tienen derecho a desempeñar un trabajo para el cual estén capacitados. OTROS SERVICIOS. La Asociación Alba tiene en marcha un centro de rehabilitación psicosocial y laboral para enfermos mentales que dirige Roberto Fernández Cordovés. En su seno funciona un taller de cerámica, a cuyo frente está Germán Iglesias, y al que asisten unos 25 alumnos con una media de edad que ronda los 30 años. Además, la asociación tiene otros servicios, como la atención a domicilio y un piso tutelado. En el primer caso, alrededor de diez personas reciben un seguimiento en sus propias casas. PISO TUTELADO. En el piso, ubicado en Poio, viven cinco personas de forma totalmente independiente, como si se tratase de un piso compartido de estudiantes. La asociación les proporciona una empleada del hogar que lleva la limpieza y las compras, colaborando también todos los habitantes de la casa. Las personas que viven en el piso tutelado son enviadas por la unidad de psiquiatría del Hospital Provincial. algunos no tienen familia, o ésta no quiere hacerse cargo de ellos. Incluso hay quien vivía en la calle o en albergues de Cáritas. Montse García incide en que lo que se intenta es ofrecerles una casa propia. Si algún día tienen un trabajo que les posibilite pagar un alquiler, o la familia les vuelve a acoger podrían dejar el piso, pero Alba no se plantea echarlos de su casa.