RAMÓN MELLA LA ENTREVISTA José Gil Colón, coronel de Infantería al mando del contingente de la Brilat en Kososo Oficialmente, misión cumplida. La cuarta operación de paz que abandera la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable en los Balcanes está a punto de completarse y su oficial al mando, el coronel José Gil Colón, no duda en certificar su éxito. Y aunque admite que todavía queda mucho por andar en Kosovo, también asegura haber asistido a un notable avance en la recuperación de la región de Istok en los últimos cuatro meses. Este periodo ha sido suficiente para que el coronel se haya impregnado de parte del cariño que, a modo de agradecimiento, trasmitieron albanokosovares y serbios a las tropas españolas. Sólo falta el feliz regreso.
16 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En una entrevista que mañana se emitirá en el programa Protagonistas de Pontevedra de Onda Cero, Gil Colón evidenció desde el cuartel de Istok el grado de satisfacción del contingente gallego con el trabajo realizado en tierras yugoslavas. _¿Qué tal se desarrolló la misión? _Ha sido absolutamente satisfactoria en cuanto a la labor que teníamos que hacer, es decir, crear ese ambiente de seguridad que permitiera al pueblo de esta provincia encontrar el camino de la estabilidad y la normalidad. Han sido prácticamente cuatro meses de trabajo intenso, de muchas horas de patrulla y vigilancia, pero afortunadamente no hemos tenido problemas. El pueblo cada vez está más tranquilo. _¿No hubo que lamentar lesiones serias? _Indudablemente, en una agrupación de 756 personas, entre hombres y mujeres, surgen fracturas, colitis estivales, luxaciones por la práctica deportiva..., lesiones propias de una actividad continuada. Pero gracias a Dios no hubo problemas serios. Además, en la zona hay un dispensario de Ayuda Humanitaria, en el que hemos visto desde el nacimiento de un niño _el coronel puntualizó que el alumbramiento se produjo el 25 de julio y los padres «tuvieron el detalle» de poner al pequeño por nombre algo así como Fabil Santiago_ a la operación de una joven con una oclusión intestinal. _Supongo que tendrán muchas ganas de volver. _La familia tira. Llevamos aquí cuatro meses. Nos sacaron de nuestro ambiente habitual y nos trasladaron a unos miles de kilómetros para cumplir las misiones que son intrínsecas a una fuerza de acción rápida como la Brilat. ¿Qué pasa? Yo le puedo hablar por mí, que tengo a mi mujer y mis dos hijos esperando. ¿Que quiero volver? Indudablemente, pero aquí hay que hacer bueno ese tópico de que despedirse es como morirse un poquito. Aquí vamos a dejar una parte de nosotros mismos. Aunque claro, volver a casa... Eso es algo muy serio y muy grande. _¿En todos estos meses, algún contacto tendrían? _Mantuvimos contacto telefónico. Cada uno de nosotros dispone de un intervalo de tiempo de dos llamadas de nueve minutos a la semana. Hablamos a través del Hispasat, aunque últimamente la telefonía móvil, que llegó hace aproximadamente un mes y pico, va circulando. Y por otro lado, tenemos canales de televisión que nos permiten estar perfectamente informados de los avatares de nuestra patria, a veces, por supuesto, con hondo dolor y crispación.