La ruta de Laurentino Castro Piñeiro, creador del Carneiro ó Espeto, muestra el lado más festivo de este Concello La sección «De paseo con...» regresa a un terreno ya pisado con anterioridad, el Concello de Moraña. No obstante, en esta ocasión, los virtuales turistas tendrán ocasión de conocer con amplitud, entre otras cosas, algunas de las historias que explican el origen de tres de sus fiestas más populares, como son la romería de los Milagros de Amil, el Porquiño á Brasa o el Carneiro ó Espeto, de la que el guía de hoy es creador y fundador. Asimismo, Laurentino Castro Piñeiro se encargará de descubrir una comarca en la que se mezcla lo religioso con lo pagano, los templos románicos católicos con los monumentos neolíticos.
11 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando el sol comienza a brillar en el este del Concello de Moraña, Laurentino Castro Piñeiro comienza su itinerario turístico acompañando a los visitantes recién llegados. Este primer momento, y después de un saludable desayuno a base de productos de la tierra, sirve para tomar contacto con con la geografía de este Ayuntamiento. Así, el guía de hoy señala que «su situación geográfica es envidiable, ya que el Umia baña sus pies». Antes de acercarse hasta este río, que «desgraciadamente se encuentra envuelto en una polémica por estar sufriendo la amenaza de un gigantesco embalse _matiza este cicerone_, al que se oponen Moraña, Cuntis y Caldas de Reis», Laurentino Castro conduce al virtual grupo de turistas hasta la cima del monte Acibal, desde cuya cumbre se pueden observar las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo. Para llegar a este paraje, según apunta el fundador del Carneiro ó Espeto, los virtuales turistas deben atravesar unas conocidas brañas, en las que «se pueden contemplar diversos animales en libertad». A medida que pasan las horas, la comitiva de visitantes empieza a notar el cansancio en su cuerpo. Este es un buen momento para acercarse hasta las orillas del Umia, en la zona conocida como Ponte Nova, en la que se puede disfrutar de un agradable chapuzón. «Es una mezcla de playa fluvial y lugar de recreo. Al igual que las brañas, es un lugar idóneo para comer o merendar». En sus alrededores se encuentra la sede del Club Naútico. Comiendo carnero Para comer, Castro Piñeiro se decanta por degustar un carneiro ó espeto, que previamente habría encargado. El animal así asado, al estilo pampa, «se va desebando lentamente durante cinco o seis horas, ya que lo único desagradable de un cordero es el sabor del sebo». La fiesta de exaltación de esta comida tuvo, en opinión de este cicerone, un comienzo revolucionario, en el sentido de que, si bien nació bajo el régimen franquista, su propaganda fue redactada en gallego. Laurentino Castro, asimismo, destaca sobremanera la celebración del Porquiño á Brasa. Una fiesta que cogió el testigo de la de Os Arrieiros. «Personas con fama de nobles que se dedicaban a ir de pueblo en pueblo transportando mercancías y que no ponían reparos para ayudar a la gente que era atacada por bandidos». Es por ello que el guía de hoy se apresura a resaltar que «Moraña tiene una historia a modo de epopeya. Una historia recogida en música y verso». Cultura religiosa Posteriormente, Castro Piñeiro es partidario de que los turistas «deben contemplar alguno de los más de cuarenta cruceiros», entre los que destacan el de Santa Xusta y el del santuario de los Milagros de Amil. Centro de una conocida romería que nació en 1778 cuando la Virgen, viendo a un anciano impedido de ir a buscar agua para regar su huerta, hizo brotar un manantial. En agradecimiento, éste construyó la fuente de Rozavella. Continuando con la arquitectura religiosa, Moraña sobresale en el estilo románico con la iglesia de San Marín de Gargantáns _construída en el siglo XII, se caracteriza por sus columnas de trabajada ornamentación_ y la de San Pedro de Rebón. En este templo destacan un rosetón similar al del monasterio de Armenteira y los canecillos con figuras de animales y personas en curiosas actitudes y poses. Para finalizar el itinerario, Castro Piñeiro recomienda visitar las localidades de Santiago, Vilagarcía o Pontevedra.