Más de doscientos disfraces medievales reservados aseguran el éxito de la Feira Franca, que se abre mañana en el casco histórico Pontevedra se convertirá a partir de mañana en la próspera ciudad medieval que un día fue y la tienda de disfraces que acoge la Plaza de Teucro es la principal encargada de vestir al que quiera ambientar aun más las calles de la localidad. Los pontevedreses serán los actores de un improvisado teatro teniendo el privilegio de elegir su papel en la obra: desvergonzadas cortesanas, valientes caballeros o hermosas princesas tendrán bajo sus vestiduras al menos esperado. La actuación sólo tendrá dos pases, aunque a quien le cueste desprenderse de su nueva personalidad siempre puede correr el riesgo de que le tomen por loco.
30 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Realmente son sólo doce años los que tiene este comercio de la Plaza de Teucro pero nadie lo diría por los modelitos de su interior. La popular tienda de disfraces está siendo estos días inundada por emocionados pontevedreses que no paran de probarse trajes de lo más variopinto: faldones de mesonera, tocados de dama de alta sociedad, capas de grandes duques, hábitos de dominico y hasta andrajos de mendigo, aunque según la dueña del establecimiento comercial este último está siendo muy poco solicitado ya que por lo visto «en esta ciudad a todos les gusta ir bien guapos». Pero todos ellos están fielmente inspirados en los lucidos en tiempos medievales pues, como comentó su propietaria, es una tienda de disfraces especializada en esta romántica época, con lo que se cuenta con el aval de una buena documentación y un profundo estudio histórico. También dispensa cierta tranquilidad que ninguno de los disfraces esté repetido. Son más de doscientos los disfraces que ya tienen modelo. Y son maniquís muy diversos: niños, abuelos y hasta familias enteras han acudido a por sus eventuales indumentarias que estarán de moda hasta pasado mañana. Los locales también se apuntan y recogen estandartes en esta boutique.