Los organizadores del Festiclown pretenden ayudar a cambiar, aunque sea mínimamente, «la maquinaria del pensamiento único» Los organizadores del Festiclown 2000 prepararon una insólita rueda de prensa como presentación de este espacio que pretente reivindicar la risa como elemento terapéutico y revolucionario. En presencia del prestigioso clown italiano Carlo Colombaioni y de los alumnos que asisten a los cursos de payaso, un par de supuestos militares irrumpió en la presentación para lanzar consignas que provocaron la hilaridad de todos. El director de este evento, Iván Prado, pretende desde ese espacio ayudar mínimamente a cambiar «la maquinaria del pensamiento único y el empobrecimiento de las relaciones personales».
18 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Ante los alumnos que desde ayer participan en los cursos para clown que se desarrollan en el seno del Festiclown 2000, su director, Iván Prado, afirmó que la risa es terapéutica y revolucionaria. «La risa es terapia, defensa y un espejo que nos permite ver de otra manera nuestra vida». Explicó en tal sentido la existencia de un movimiento hindú que se opone a la construcción de un embalse _«no sólo se hacen en el Umia», apostilló_, y para mostrar su postura van a reirse delante de los políticos. Su intervención fue interrumpida por la presencia de dos militares de pega, que criticaron el vestuario de los alumnos y del propio director, lejos de la prestancia y vistosidad del uniforme castrense, aprovechando la ocasión para repartir algún que otro golpe en donde más dolía. También aconsejaron a Carlo Colombaioni un afeitado matutino más exhaustivo, provocando la franca risa de todos los presentes. Iván Prado incidió en que la cultura tiene que venir de la mano del compromiso, «compromiso con la evolución, con los valores humanos y con los valores artísticos». «Queremos construir una cultura con la gente, para la gente y desde la gente», aseguró. «Todo espectáculo _añadió_ tiene un mensaje, que puede ser para que las cosas se mantengan como están, o para que cambien, que es lo que nosotros buscamos». Además, afirmó que «desde Galicia podemos innovar para nosotros y para el mundo, podemos aprender y podemos enseñar». Y contra la globalización de la muerte propuso globalizar la resistencia y las culturas, «por eso tenemos aquí a Carlo Colombaioni, para globalizar esa esperanza que es el arte con la gente». En tal sentido, incidió en que en los seis espectáculos profesionales programados se cobrará una pequeña entrada que se destinará a un proyecto educativo en Argentina, la Universidad Popular de las Madres de la Plaza de Mayo. Finalmente, agradeció al concejal Luis Bará su valentía por apostar por este «arriesgado proyecto». Por su parte, Carlo Colombaioni, que pertenece a la séptima generación de una saga de payasos, afirmó que éstos siempre han existido _llámense bufones o arlequines, como antiguamente_ y siempre existirán. «Todo el que hace reir es un payaso», afirmó, añadiendo irónicamente que en el Parlamento italiano hay muchos de ellos.