El concertista Anselmo Serna estrenará el órgano de la basílica de Santa María El concertista Anselmo Serna será el encargado el próximo lunes de estrenar el recién restaurado órgano de tubos de la basílica de Santa María. En la recuperación de este instrumento, que dejó de utilizarse en 1972, se ha invertido un presupuesto de 25 millones de pesetas y la parroquia pretende ahora utilizarlo en todas las celebraciones litúrgicas, así como en conciertos esporádicos.
26 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El órgano de tubos volverá a sonar con un gran concierto de música sacra, en el que Serna interpretará obras de Purcell, Galuppi, Liszt y especialmente de Johan Sebastian Bach. El acto tendrá lugar el próximo lunes, día 29, a las ocho y media, después de una misa y de la bendición del instrumento por parte del obispo auxiliar de Santiago Luis Quinteiro. La restauración del órgano ha corrido a cargo del ourensano José Barja, quien sin embargo apunta que todavía restan algunos detalles para que el sonido sea perfecto. «Faltan aún algunos registros, como los del oboe o la ocarina, y para ello habría que añadir nuevos tubos, porque el volumen interior de la basílica es capaz de absorberlos _explicó ayer_. No se pusieron porque así lo ordenaron los que mandan». Respecto a si esta situación impide tocar alguna obra, Barja matizó que «depende de las costumbres y el interés que ponga el organista, pero creo que, por ejemplo, aquí no sonarían bien obras de Cabezón». El párroco, Jaime Vaamonde, puntualizó que «a nosotros nos llega para las celebraciones litúrgicas». Y miembros de la Comisión Parroquial de Patrimonio y Cultura apostillaron también que existen otras necesidades «más urgentes» en la basílica, como la restauración de los retablos. En la restauración se aprovecharon gran parte de los 757 tubos existentes, así como el teclado de la consola, aunque éste último se ha desplazado del coro a uno de los laterales del templo. Además, se sustituyó el piso de la tribuna donde se asienta el órgano y se limpió la parte de la bóveda correspondiente. José Barja indicó que lo más trabajoso de la recuperación del instrumento fue la instalación del mecanismo electrónico «y todavía no está del todo ajustado, habrá que usarlo para conseguir una adecuación perfecta».