CHELO LAGO PRAZA DA FERRERÍA
24 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.AFICIÓN AL JEDREZ. Los Palacio Pérez conforman una familia muy peculiar. Además de ser numerosa _cosa ya bastante inusual en estos tiempos_, sus integrantes tienen en común su afición al ajedrez. José Luis y Virginia tienen cinco hijos, que son unos apasionados de ese deporte. Pelayo, de 15 años, Covadonga, de 13, Fruela, de 12, Jimena, de 10 y el benjamín, Ordoño, de 8 años, practican asiduamente este juego y ya empiezan a alcanzar resultados traducidos en importantes trofeos, que se acumulan en su domicilio. PROCEDENCIA ASTURIANA. Asturianos de nacimiento, el matrimonio vivió en varias provincias de España, debido a la profesión de José Luis Palacio _es militar_, y sus hijos nacieron en distintas localidades: Pelayo es valenciano, Covadonga y Fruela son vigueses y los dos menores, sevillanos. De pequeños, los niños aprendieron con sus padres _su progenitor es un gran aficionado_ a mover las piezas sobre el tablero, pero no fue hasta su llegada a Pontevedra, en el año 1994, cuando empezaron a tomarse más en serio el ajedrez. CLUB KARPOV. Matriculados en el colegio público Álvarez Limeses, allí se apuntaron a la actividad extra-escolar de ajedrez que se impartía y se sigue impartiendo en el centro, donde continúan estudiando los escolares, excepto el mayor, que ya está en el Instituto. Antonio Ramón Pérez Poza es el profesor de la citada actividad y el responsable del Club Karpov de Pontevedra, del que también forman parte los cinco jóvenes. Así, los chavales compaginan las competiciones asistiendo tanto a campeonatos con el equipo del colegio como con su club, enfrentándose a jugadores de más edad _incluso de 50 años_. Y empezaron a llegar los trofeos: recientemente, Fruela logró el prestigioso Peón de Oro, compitiendo con los mejores jugadores de Galicia y de otras comunidades; su hermano Ordoño, quedó segundo en su categoría; Pelayo, quinto y Jimena, sexta, quedando únicamente Covadonga sin galardón en este concurso, y eso porque no pudo asistir debido a una excursión escolar. Además, cuentan en su haber con numerosos premios de distintos certámenes celebrados en Padrón, Cambados, Pobla do Caramiñal y en los campeonatos gallegos y torneos importantes como el de la ONCE, entre otros. INTERÉS. Virginia Pérez comenta que quizás sean sus hijos varones los que muestran un mayor interés por el ajedrez, sobre todo el de más edad y, quizás por imitación, también el pequeño. Los demás necesitan de vez en cuando algún pequeño incentivo para que practiquen en casa. Pelayo, sin embargo, emplea más horas y se interesa por lecturas sobre el tema y las estrategias de los grandes maestros. Incluso está pensando en asistir a un curso en Oviedo este verano. Los hermanos practican entre ellos pero nunca contra un ordenador. «De momento _comenta la madre_ no queremos saber nada de ordenadores en casa». Virginia lo tiene claro: no pretende que se dediquen profesionalmente al ajedrez, incluso le da un poco de reparo pensarlo. Prefiere que se centren primero en los estudios, que disfruten, que tengan una profesión y que lo mantengan simplemente como un hobby, aunque llegado el caso, tampoco se opondría. OTROS DEPORTES. Buenos estudiantes, a los hermanos también les gustan otros deportes que requieren una mayor actividad física, como el fútbol. Seguidor del equipo del Real Madrid, como sus padres, Fruela lo practica en el colegio, al igual que su hermano menor, que también juega al balonmano. Por cierto que en amores futboleros no están tan unidos, pues el resto de la familia, incluido Ordoño, es blaugrana.