Un paso, pero aún insuficiente

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Algo es algo, pero no basta. La petición de perdón de Mariano Rajoy llega tarde, muy tarde, y además de oportunista es insuficiente. El hastío ciudadano ha alcanzado tal magnitud que unas simples disculpas son vistas más como un intento de salir del paso que como un sincero ejercicio de contrición y de reconocimiento del pecado cometido. Porque falta la asunción de la culpa y un propósito de enmienda creíble. A estas alturas no sirven las palabras, solo los hechos pueden generar un mínimo de confianza. Y esos hechos pasan, inevitablemente y en primer lugar, porque los corruptos, todos sin excepción, paguen por los delitos cometidos. Pero no solo penalmente. No puede quedar ninguno en la vida política. No puede haber comprensión, ni indulgencia ni condescendencia con los corruptos, con ninguno. Rajoy tiene un problema, y es que la credibilidad de sus disculpas queda empañada por la imagen de Acebes, a quien él nombró secretario general, entrando como imputado en la Audiencia Nacional. O por las fundadas dudas sobre las cuentas y las prácticas del PP y de sus dirigentes durante muchos años. La alargada sombra de la desconfianza quiebra el discurso exculpatorio del presidente. Solo la asunción real de la responsabilidad política por todo lo sucedido y una purga valiente y profunda que expulse de la vida pública a todos los sospechosos le hará ganar la credibilidad necesaria para dar valor a sus propuestas de regeneración. Cuando las apruebe, que aún está por ver. Lo contrario es querer hacer tabla rasa del pasado. Y eso nadie se lo va a comprar. Porque no hay perdón sin penitencia.