Haz lo que diga, no lo que haga

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

09 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La transparencia tiene estas cosas, que pone en evidencia aquello que se preferiría ocultar. El gesto del PP al hacer públicas sus cuentas, aunque sea forzado por las circunstancias, debe ser resaltado. Y debería ser imitado por el resto de los partidos. Porque se financian básicamente con dinero público (cerca del 90 % de los ingresos del PP proceden de subvenciones), y en consecuencia deben rendir cuentas a quien les presta el dinero, los ciudadanos. Y porque estos tienen, además, por un esencial principio democrático, el derecho insoslayable a conocer los entresijos de los partidos. Porque son concesionarios de un bien común, que es lo que justifica que se financien con el dinero de los ciudadanos.

Y si lo público es el espacio de la política, el espacio del debate previo a la toma de decisiones, los partidos son los agentes que lo gestionan, impulsan las propuestas, orientan la discusión y ejecutan lo acordado. Por eso, los programas electorales son contratos cuyo incumplimiento constituye una estafa. De la misma manera, los partidos deben ser consecuentes con lo que predican, porque la coherencia refuerza la legitimidad política, y su incumplimiento es una importante fuente de descrédito. En su ejercicio de transparencia, el PP ha puesto al descubierto su incongruencia. El partido de Rajoy no solo ha incumplido sistemáticamente su programa electoral, sino que sus obras refutan sus palabras. Adalid de la austeridad y ejecutor de recortes despiadados, no ha tenido empacho en incrementar sus gastos salariales en un 22 % en los peores años de la crisis. En el mejor de los casos, no predica con el ejemplo. En el peor, habrá quien piense que es el resultado de blanquear lo que antes se ocultaba. En todo caso, aplica aquello de «haz lo que diga, no lo que haga». Un cinismo que contradice la regeneración que prometen.