13 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Hay algo peor que equivocarse, y es regodearse en el error, como Gallardón. Toda reforma genera resistencias. Cierto. Pero su obligación es limar asperezas y sumar apoyos. Y ha hecho lo contrario. Sus reformas son inadecuadas, perjudiciales y rechazables. En todo caso, sujetas a discusión y crítica. Pero en lugar de encajarlas y negociar, pone el ventilador de la descalificación. Si, además, según dice, reparte dolor, lo que debe hacer es irse a casa, porque está invalidado como gobernante.